Supergirl: La mujer del mañana, el cómic que deberías leer antes de ver la nueva película
Supergirl siempre ha estado ahí, pero casi nunca en el centro de mi estantería.
Al menos, no en mi caso.
Mi relación con Kara Zor-El ha sido más audiovisual que comiquera: la película de los 80, su aparición en Smallville, la serie protagonizada por Melissa Benoist, versiones animadas, su presencia en historias de Superman y, más recientemente, su paso por The Flash. Vamos, que no llego a Supergirl: La mujer del mañana como quien lleva toda la vida siguiendo cada cabecera del personaje, sino casi al contrario: llego con curiosidad, con cierta distancia y con ganas de ver qué tiene esta historia para que DC la haya tomado como una de las referencias de su nueva película.
Y quizá por eso me ha funcionado tan bien.
Porque el cómic de Tom King, Bilquis Evely y Matheus Lopes no exige saberlo todo sobre Supergirl. Tampoco intenta venderla como otra historia más de “la prima de Superman”. Lo que hace es bastante más interesante: la coloca en una aventura espacial de venganza, dolor y persecución, pero la define precisamente por aquello que decide no hacer.

Una Supergirl marcada por el dolor, pero no rota por él
Uno de los aspectos que más me ha gustado de Supergirl: La mujer del mañana es que presenta a Kara como alguien profundamente íntegro.
No es una heroína inocente en el sentido simple de la palabra. No vive ajena al dolor ni a la pérdida. Su historia personal está atravesada por la destrucción de Krypton, por el trauma y por una memoria que Superman, criado en la Tierra desde bebé, no carga de la misma manera.
De hecho, la Kara que encontramos al principio del cómic sí tiene algo de esa versión más desencantada que parece proponer la película: una joven que se marcha a un planeta con sol rojo, donde sus poderes no funcionan igual, para beber, celebrar su cumpleaños y, de alguna manera, ahogar sus penas.
Pero lo interesante es que la obra no se queda ahí.
A medida que avanza la historia, Kara se revela como una figura mucho más luminosa. Tiene heridas, carácter y una idea muy clara de lo que está bien y lo que está mal. No parece especialmente inclinada a la violencia, pero tampoco es blanda. Es firme, directa y capaz de actuar cuando toca. La diferencia es que Tom King parece más interesado en mostrar su contención que su fuerza bruta.
Y eso, no es lo habitual en la mayoría de cómics de superhéroes.

Un cumpleaños, un planeta con sol rojo y una venganza en marcha
El punto de partida tiene bastante gancho.
Kara está celebrando su cumpleaños en un planeta con sol rojo, lo que significa que sus poderes kryptonianos no funcionan como lo harían bajo un sol amarillo. Allí se cruza con Ruthye, una joven que busca venganza por el asesinato de su padre a manos de Krem de las Colinas Amarillas.
La situación se complica todavía más cuando Krypto, el perro de Supergirl, recibe un flechazo envenenado. A partir de ahí, la historia se convierte en una especie de road trip espacial por distintos mundos, con Kara y Ruthye siguiendo el rastro de Krem mientras entran en juego piratas, mercenarios y escenarios que permiten a Bilquis Evely lucirse en cada capítulo.
Dicho así, podría sonar a aventura galáctica clásica. Y en parte lo es.
Pero La mujer del mañana tiene algo más debajo de la superficie.
La venganza como excusa para hablar de humanidad
Ruthye quiere justicia, pero lo que lleva dentro se parece bastante a la venganza. Es comprensible, claro. Ha perdido a su padre de forma brutal y quiere que el responsable pague por ello.
Lo interesante es que Supergirl no está ahí solo para acompañarla en la persecución. Está ahí como límite. Como contraste. Como alguien que entiende el dolor, pero no acepta que el dolor justifique cualquier cosa.
Supergirl: La mujer del mañana no va solo de si Kara puede atrapar a un asesino. Va de qué hace alguien con poder cuando tiene delante a una persona consumida por la rabia. Va de cómo se acompaña a alguien que ha sufrido sin alimentar su peor impulso. Va de una heroína que podría resolver muchos problemas a golpes, pero que entiende que eso no siempre arregla nada.

Incluso hay momentos en los que esa integridad puede parecer excesiva. Kara ve cómo los salvajes que se alían con Krem acaban con muchas vidas, y aun así se mantiene alejada de la venganza, del ajuste de cuentas y de esa justicia inmediata que Ruthye desea con todas sus fuerzas. Para algunos lectores, esa postura puede resultar demasiado pura. Para mí, precisamente ahí está una de las claves del personaje dentro de esta historia.
Supergirl no brilla en este cómic porque sea invencible. Brilla porque, incluso cuando tiene motivos para dejarse arrastrar, sigue eligiendo ser mejor.
Esa es, probablemente, la gran idea de la obra.
Tom King escribe una aventura espacial con alma de fábula amarga
Tom King no siempre es un autor fácil de recomendar a todo el mundo. Tiene una forma muy concreta de acercarse a los personajes, muchas veces marcada por el trauma, la culpa, las heridas emocionales y cierta tendencia a mirar a los superhéroes desde lugares menos cómodos.
En Supergirl: La mujer del mañana, sin embargo, ese enfoque encaja muy bien.
La historia tiene épica, tiene mundos extraños y tiene momentos de acción, pero su verdadera fuerza está en la mirada de Ruthye y en la manera en la que va entendiendo quién es realmente Kara. La narración tiene algo de cuento contado desde el recuerdo, como si estuviéramos escuchando una leyenda sobre alguien que hizo lo correcto cuando lo fácil habría sido otra cosa.
No es una aventura espacial sin más. Tampoco es una historia superheroica de manual. Es una mezcla de western, fantasía cósmica, relato de venganza y viaje iniciático, con una Supergirl que funciona como centro moral de todo lo que ocurre, en definitiva, un cómic con personalidad propia.

Bilquis Evely y Matheus Lopes convierten el viaje en algo especial
Visualmente, el cómic es una maravilla.
Bilquis Evely consigue que cada planeta tenga identidad sin que la historia se convierta en una simple colección de postales raras. Hay imaginación en los escenarios, en las criaturas, en las composiciones y en la forma en que la aventura va cambiando de tono según el lugar en el que se encuentran los personajes.
Supergirl mantiene una presencia muy reconocible, casi luminosa, incluso cuando la historia se mueve por terrenos duros. Evely sabe mostrar su nobleza sin convertirla en una figura plana o excesivamente perfecta. Hay cansancio, hay dolor y hay momentos en los que la tensión se nota en su cuerpo, pero también hay una serenidad que le sienta muy bien al personaje.
El color de Matheus Lopes termina de darle al cómic ese punto de ciencia ficción cálida, extraña y a ratos casi de cuento antiguo. No todo busca el impacto inmediato. Muchas páginas funcionan porque te invitan a quedarte un poco más en ellas.
¿Será la película igual que el cómic?
Aquí conviene ser prudente.
La nueva película de Supergirl forma parte del universo cinematográfico de DC impulsado por James Gunn y Peter Safran, y todo apunta a que toma como referencia directa La mujer del mañana. Están, además de la presencia confirmada de Lobo (que no aparece en el cómic, Kara, Krypto, Ruthye, Krem y esa idea de viaje espacial marcado por la venganza.
Pero una cosa es inspirarse en un cómic y otra adaptarlo página por página.
Por lo visto hasta ahora en tráilers, parece que la película va a jugar con una Kara bastante más gamberra, más desencantada y quizá más cercana a esa imagen de una joven que busca emborracharse en un planeta con sol rojo para celebrar su cumpleaños. Ese detalle también está conectado con el cómic, donde el sol rojo sirve para quitarle poderes y colocarla en una situación más vulnerable, pero el tono puede ser muy distinto.
Y no pasa nada.
De hecho, creo que ahí está parte del interés.
El cómic arranca con una Kara tocada, cansada y con ganas de desaparecer durante un rato, pero termina mostrando a una Supergirl noble, herida y profundamente humana. La película, seguramente, buscará una versión más explosiva, más cinematográfica y más marcada por el tono del nuevo DC. Si ambas entienden que Kara no es simplemente “Superman en femenino”, ya tendrán bastante ganado.
Una buena puerta de entrada a Supergirl
Supergirl: La mujer del mañana me ha dejado muy buen sabor de boca porque no intenta convencerte de que Kara es importante a base de discursos. Te lo demuestra poniéndola en una situación donde podría actuar desde la fuerza, desde la rabia o desde el castigo, y elige otro camino.
Para quienes no hayan leído demasiados cómics de Supergirl, me parece una puerta de entrada muy recomendable. No exige una mochila enorme de continuidad, tiene una premisa clara, está visualmente muy por encima de la media y ofrece una versión del personaje con suficiente entidad como para entender por qué DC ha querido llevarla al cine.
No sé hasta qué punto la película será fiel al cómic, ni creo que haga falta medirla únicamente con esa vara. Pero sí tengo claro algo: si la intención es descubrir a una Supergirl con carácter, humanidad y una brújula moral muy firme, La mujer del mañana es una lectura que merece la pena antes de sentarse en la sala.
Y quizá ese sea el mejor cumplido que se le puede hacer a este cómic: después de leerlo, apetece ver a Kara volar sola.
NOTA: La edición comentada es la que publicó ECC. Panini Cómics también ha publicado recientemente su versión, pero su portada no es tan icónica. Comprueba disponibilidad del cómic en tu librería favorita, en la web de Panini (o en cualquier librería online. Yo, personalmente, me quedo con la edición de ECC, que, además de ser preciosa y más económica, todavía, se puede conseguir en muchos sitios, como Amazon.

