SCREAM: El grito de nuestro tiempo

Análisis Saga Scream
Análisis Saga Scream

A más de un crítico o periodista especializado en cine le surgirá la pregunta: ¿De dónde vienen las franquicias actuales? ¿Qué ha pasado en esta industria para que el entretenimiento se base ahora en unos modelos concretos, es decir, superhéroes y efectos digitales? ¿Por qué ya no hay más variedad en las salas como la hubo hasta los años 90? Igual que periodistas especializados en opinión política o en temas de sociología se preguntarán: ¿Por qué a los jóvenes de ahora ya no les gusta leer? ¿Por qué triunfan los realitys y los programas de «infotainment» en vez de los tradicionales debates donde iban personas que tenían que aportar algo significativo? ¿Por qué ya no hay programas culturales? ¿Por qué los jóvenes viven en las redes sociales en vez de contemplar el mundo con sus propios ojos? Estas son solo algunas de las preguntas que se me ocurren que están habitualmente en los debates de actualidad, más allá de lo concerniente a los asuntos puramente políticos.

Pues hubo un creador cinematográfico que durante mediados de los 90 y principios de los 2000, pudo adelantar todas estas preguntas, y quizás darnos algunas claves para responderlas. Pero como suele pasar muy a menudo hoy en día, nos dicen a voz en grito: No Mires Arriba, y nosotros, obedecemos agachando la cerviz como ovejitas obedientes. Porque en el fondo, nos gusta ser tragacionistas, como diría Juan Manuel de Prada, porque pensar y reflexionar exige un esfuerzo y es muy complicado; es más cómodo unirse colectivamente a una mentira y sentir que formas parte de algo, que estar solo en un rincón buscando la verdad. ¡Cómo se añoran los tiempos de Expediente X, con eso de que la verdad está ahí fuera! Pero vamos a la cuestión que nos desviamos. Hablábamos de un director visionario, de los de verdad.

Wes Craven, cameo como Freddy Krueger en Scream
Wes Craven, hizo un cameo como Freddy Krueger en la primera SCREAM. ¡Aquí lo puedes ver! 😉

Se llamaba Wes Craven, y cambió los paradigmas del cine de terror con su mítico Freddy Krueger en Pesadilla en Elm Street. Pues a mediados de los 90, volvió a hacerlo, bebiendo de la fuente de John Carpenter, y trajo a las pantallas del mundo una cinta titulada Scream, que en España llevó el subtítulo de: Vigila quien llama. Una cinta que parecía una más del género del slasher, es decir, el de los grandes psychokillers como Michael Myers, Jason y su Viernes 13, etc. Pero Wes Craven junto con su guionista, Kevin Williamson, dieron una vuelta de tuerca a su propuesta para que no se quedara en un ejercicio rutinario de asesino loco que mata a jóvenes adolescentes descerebrados por el consumo de alcohol y la promiscuidad.

Craven construyó toda una narrativa ensayística sobre el propio género, para darnos las claves de cómo sobrevivir a una película de terror, y ahí recordamos al mítico Randy, el amigo enamorado de la reina del grito de esta función, Sidney Prescott (Neve Campbell), recitando en cada entrega las reglas, y cómo estas se van modificando.

Si la primera SCREAM es un homenaje con voluntad de ejercicio de estilo sobre John Carpenter y su Noche de Halloween (que además tiene homenaje en la banda sonora de la película), las siguientes entregas de la saga ya comienzan a tener un camino propio a raíz de la trama establecida en la entrega inaugural. Porque SCREAM está plagada de suspense, de ese asesino apodado Ghostface siguiendo a la protagonista como lo hacía Myers a Lorie en Halloween; porque un grupo de chavales están viendo la película de Carpenter mientras el psicópata hace de las suyas. Porque toda la cinta está impregnada de un mensaje claro: Señores, hay que innovar porque lo de matar parejas mientras practican el sexo está ya muy visto. Y es que el pueblo de Woodsboro nunca olvidará la masacre que lo sacudió aquella noche. Y Sidney se convertirá no solo en una reina del grito, sino en una guerrera, pero no adelantemos acontecimientos. Porque el instituto termina, esa época complicada en la que nadie tiene claro quién es ni su papel en este mundo, y pasamos a otro escenario: la Universidad. Que tampoco es que difiera mucho del instituto, al menos en Estados Unidos (hermandades, alcohol, sexo y equipos de fútbol…¿Alguna diferencia?) Pasan dos años desde la masacre, y Sidney intenta rehacer su vida, con nuevo novio y nuevos amigos. Pero con este cambio de ciclo en su vida personal, también se anuncia la transformación de la industria cinematográfica.

SCREAM 2 y el auge de los reboots

Pues en eso consiste SCREAM 2. Una película puente que supone un cambio en el camino. En la superficie, pues encontramos más muertes, más sangre, más morbo, más dulces de carnicería…y la clara voluntad del nuevo asesino de inventar algo diferente, quiere crear algo que nunca se haya visto. Y Wes Craven también crea algo nuevo: el reboot. Sí, alguno me dirá, bueno es que remakes ya los había en esa época. Pero es que no hablamos de remakes, sino de reboots. Y el creador de Freddy Krueger ya adelantaba en esta cinta lo que iba a ser una tónica dominante en el actual panorama cinematográfico: la reinterpretación de los filmes originales de una franquicia. Pero solo es la semilla del concepto, pues este se desarrolla más en la tercera entrega de la que hablaremos más adelante.

SCREAM 2

Ahora, nos centramos en el otro concepto que marcará el género del thriller: el True Crime, o cinta basada en hechos reales. En este film vemos cómo se realiza una cinta llamada Puñalada, basada en el libro que escribe la periodista Gale Weathers (Courtney Cox) amiga de Sidney. El True Crime inspira a un asesino para imitar los crímenes cometidos en Woodsboro. La protagonista se enfrenta de nuevo a los traumas de su pasado (la muerte de su madre) y a un fantasma que vuelve con ganas de venganza…la señora Loomis…redoble de tambores..la madre de Billy, su novio y psicópata de la primera entrega (en claro homenaje a Viernes 13, recordemos, la señora Vorhees era la madre de Jason que mata a todos los monitores del campamento veraniego al que acudía su hijo debido a que actuaron de forma negligente con el chaval). Una vez más, Sidney da un paso en su evolución y nos presenta lo que vendrá en la siguiente entrega: el poder del sensacionalismo creciente en los medios.

Pasamos a la siguiente estación haciendo un pequeño viaje al pasado y breve recapitulación de lo que llevamos hasta ahora para que nadie se pierda: Sidney es una estudiante de instituto traumatizada por la pérdida de su madre Maureen, asesinada brutalmente un año atrás. Pero ahora, un asesino está sacudiendo la vida del pueblo idílico de Woodsboro. Y Sidney, con la ayuda de una periodista, Gale Weathers, y un joven agente de policía, Dewey Reilly (David Aquette), logrará desentrañar la verdad: su novio, Billy Loomis, sufrió la pérdida de su propia madre por la infidelidad de su progenitor con Maureen. ¡Culebrón inmenso, reíros de los Bridgerton!

Sidney y sus amigos sobreviven a esta primera entrega y pasan a la universidad. Se estrena una película inspirada en la masacre real de Woodsboro a raíz del libro de Gale Weathers, y se produce un doble crimen en uno de los cines donde se proyecta el film (escena brillante donde Wes Craven adelanta la indolencia de las nuevas generaciones pero sin tener todavía Tik Tok). Pero esto no es más que el comienzo de una nueva masacre, y de nuevo, Sidney, Gale y Dewey se unen para dar caza al psicópata. Mientras tanto, el director de la película nos ha dado dos claves de futuro sociológico para Occidente: el creciente poder de los medios de «cretinización» de masas (copyright de nuevo de Juan Manuel de Prada), y la vida vista cada vez más como una performance donde nos hemos acostumbrado demasiado a la violencia gratuita.

SCREAM 3 y la autoparodia

Ahora, pasamos a SCREAM 3, donde el Tío Wes nos lleva directamente al meollo de la cuestión, y la peli se inaugura precisamente con una vista aérea del mítico cartel de Hollywood. Porque todo lo que nos han estado contando hasta ahora procede de ese lugar y de una actriz llamada Renna Reynolds, que fue ciertamente popular en los años 70, haciendo películas de culto de terror. Y es que Renna se parece mucho a…Maureen Prescott, la madre de nuestra protagonista. ¿Cómo es esto posible? Esta es la clave del argumento de esta tercera entrega, y en principio, última. Como bien nos recuerda Randy, el amigo friki de Sidney experto en cine, las trilogías son proco frecuentes en el terror, pero hay que tener en cuenta que como tercer episodio, volverá el pasado para darnos una patada en el culo y cambiar por completo algo que creíamos ya sabido. Y es que Sidney se encontrará con que tiene un hermano, Roman Bridger, una joven promesa del cine, que fue el primer hijo de Reena, nacido de la violación sistemática a la que la sometía un productor de esa época (ironías del destino, estas películas están producidas por Harvey Weinstein…ejem…) Pero la clave fundamental de este tercer capítulo reside precisamente en la creación del moderno concepto del reboot.

Fotograma SCREAM 3

En la peli vemos cómo se está rodando Puñalada 3: regreso a Woodsboro, y el nuevo psicópata, es decir Roman el director, empieza a matar al reparto de su propia película en la que iba a realizar una reinterpretación del primer filme. Siendo más claros: SCREAM 3 quiere reinterpretar SCREAM 1 cambiando el origen de todo, y haciendo con ello que la protagonista, se enfrente definitivamente con los demonios que la acosan, transformándola de reina del grito, a luchadora. Vamos, que le pierde el miedo al psicópata y no duda en liarse a tiros con él y a lo que haga falta. Y de esa pérdida del miedo, de esa promesa que se hace Sidney así misma de que ya no volverá a gritar más, pasamos a la cuarta película que se hizo en el 2011.

SCREAM 4: ¿Predicción sobre influencers y youtubers?

Wes Craven aquí decide cumplir con lo que venía planteando casi desde el inicio: la reinterpretación de su propia creación en clave contemporánea, porque evidentemente la sociedad actual no es la misma que la vio las primeras entregas en los 90. Y de paso, hace un nuevo retrato de esa juventud que ahora lo graba todo y conecta su vida a la red de redes para transmitir casi 24 hora al día casi todo lo que hacen. Con toda la lógica del mundo, el siguiente paso en el género de los psychokillers será que los asesinos transmitan sus crímenes en streaming y los suban a un videoblog o plataforma. Estas cuestiones son las que plantean SCREAM 4, donde nuestros protagonistas dejan clara la principal y única norma de los reboots y remakes: No jodas al original. Y es en boca de la asesina de esta cinta, una prima de Sidney, envidiosa de la fama de la prota, que le dice: “Yo no necesito amigos, necesito fans. Y ya sabes, el mejor modo de conseguir la fama es que te pase alguna desgracia”. He aquí la posible respuesta planteada a las preguntas del comienzo. En un mundo donde reina la deshumanización, donde la única “realidad” que se conoce es la falsedad de las redes sociales…¿nos puede extrañar que exista una plataforma de crímenes reales transmitidos en directo? Y es que Wes Craven lo deja claro: todos hemos contribuido a ello, es decir, la industria cultural en su conjunto, es la que contribuye diariamente a esa brutal pérdida de humanidad.

Hay quienes a pesar de las continuas evidencias, siguen dudando que el terror sea un género importante. Todo esto no es más que una invitación para que os acerquéis de nuevo a una saga que establece el futuro del cine contemporáneo…hace ya más de veinte años…y retrata casi a la perfección el comienzo de esa pérdida de valores que sacude nuestra civilización, envilecida por el sensacionalismo y la ignorancia.

Fotograma SCREAM 4

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