Crítica de He-Man y los Masters del Universo: una aventura ochentera que entiende el poder de Grayskull
La empresa juguetera Mattel sigue decidida a convertir algunas de sus marcas más conocidas en grandes apuestas cinematográficas, y esta nueva película sobre Masters del Universo es un buen ejemplo de ello. No hablamos de una franquicia cualquiera, sino de una de sus líneas de juguetes más emblemáticas: un fenómeno que sacudió los años ochenta y que se convirtió en uno de los primeros ejercicios de sinergia que podemos encontrar.
Porque no solo había unos muñecos muy chulos. Aquellos personajes cobraron vida en una serie animada, tuvieron cómics de la mano de DC y también contaron con una primera película de imagen real protagonizada por Dolph Lundgren. Ahora, Amazon MGM Studios, Mattel Studios y Sony Pictures se unen para darle vida de nuevo a estos juguetes, con Travis Knight en la dirección, cineasta al que muchos recordarán por Bumblebee.
El regreso de Adam a Eternia
Adam, interpretado por Nicholas Galitzine, es un joven que se encuentra perdido en nuestro mundo, porque no es el suyo. Es el heredero de Eternia y el futuro Campeón de Grayskull. Se encuentra en la Tierra tras haber sido separado de su hogar, mientras Skeletor, interpretado por Jared Leto, domina Eternia con su tiranía.
Pero Adam nunca ha olvidado del todo su identidad, lo cual le hace chocar con la mayor parte de los humanos de la Tierra, que no creen nada de lo que cuenta hasta que, el día menos pensado, la Espada de Poder, el arma definitiva para proteger Eternia, cae en sus manos, obligándole a regresar a su mundo para la batalla definitiva.

Una aventura clásica con algo que decir
Sin duda, He-Man y los Masters del Universo es una cinta de acción y aventuras, pero el guion contiene una clave de fondo que habla de nuestra época: el olvido de quiénes somos.
La película reivindica el camino del héroe de Joseph Campbell, el cual ya hemos visto en otras propuestas como Star Wars o Harry Potter. Ese proceso arquetípico en el que un personaje debe recuperar sus raíces, pasar por una serie de pruebas y reivindicar su lugar en el mundo cuando ya conoce cuál es su cruzada particular.
El film nos interpela a todos, ciudadanos de esta modernidad tardía, para que recuperemos esa identidad, volvamos a sentir arraigo y le demos un impulso nuevo a nuestra existencia.
Una Eternia reconocible para los fans
Todo esto está enmarcado en una estética que recuerda un poco a Marvel, pero a ese Marvel de los comienzos, con el primer Thor o la primera Guardianes de la Galaxia. Porque también He-Man tiene sus aliados y forman una especie de película de colegas, con algún que otro toque de humor gamberro.
Además, se nota una intención clara por mantener el aspecto reconocible de los personajes de la serie animada y de la colección de muñecos. La película no intenta esconder el origen juguetero de Masters del Universo, sino abrazarlo. Los diseños, los trajes, los colores y la forma en la que se presenta Eternia buscan que el espectador sienta que está ante esos personajes que muchos conocieron levantando figuras de acción en el salón de casa.

Y eso, para una película de He-Man, es importante. Porque Masters del Universo siempre ha sido una mezcla muy particular de fantasía heroica, ciencia ficción, criaturas imposibles, espadas, tecnología y magia. Si se elimina esa parte exagerada y colorida, se pierde buena parte de su encanto.
Conclusión de He-Man y los Masters del Universo
En definitiva, He-Man y los Masters del Universo es una sorpresa muy agradable dentro del cine familiar y de aventuras. Muy divertida, emocionante y sin duda épica cuando escuchamos: “¡Por el poder de Grayskull! ¡Yo tengo el poder!”.
Todos tendremos ganas de forjar la espada y levantarla para irnos de aventuras.
