Crítica de Insidious: La Puerta Roja, una de terror con mucho cariño

Crítica de Insidious: La Puerta Roja
Crítica de Insidious: La Puerta Roja

Patrick Wilson debuta en la dirección con la quinta entrega de una saga que ayudó a lanzarle a la fama. Ya le conocimos como el Búho Nocturno en el Watchmen de Zack Snyder, pero es sin duda en el terror donde este actor ha brillado en los últimos años, y además, de la mano de James Wan tanto en Insidious como en la saga de Expediente Warren / The Conjuring. Ahora se pone tras la cámara para dar vida a una nueva entrega de esta conocida franquicia que ya está batiendo récords en la taquilla americana, situándose por encima de otros estrenos comerciales de mayor calado.

El guionista Leigh Wannel repite como escritor en esta nueva entrega, devolviéndonos a la línea cronológica original de las dos primeras partes, pues tanto la tercera como la cuarta fueron relatos independientes aunque tuviesen de hilo conector al personaje de la médium Elise Raynor. Volvamos a la película que nos ocupa. En Insidious: La Puerta Roja, la trama nos sitúa diez años después de los acontecimientos de la segunda entrega, cuando dejamos a Josh Lambert (Patrick Wilson) poseído por uno de esos espíritus revoltosos del Más Allá, y queriendo matar a su familia. Al comienzo, vemos un flashback donde Josh y su hijo Dalton están en la consulta de un psiquiatra, quien les somete a una hipnosis para hacerles olvidar el trauma familiar.

Fotograma de Insidious La Puerta Roja

Pasa el tiempo y vemos que la familia se ha fracturado, y que la relación de Josh y Dalton se ha enfriado, por no decir que está al borde de la ruptura total. Por su parte, Josh no ha vuelto a ser el mismo. En la mente de padre e hijo hay un hueco, una falta de recuerdos, entremezclados con imágenes confusas. Dalton va a estudiar bellas artes, y es precisamente este punto lo que le hará empezar a sentir y ver cosas extrañas, sobre todo, una puerta roja. Este es el comienzo de un relato plagado de horror, donde saldrán a la luz terribles traumas del pasado, y se descubrirán cosas sobre el legado familiar de los Lambert.

Insidious: La Puerta Roja explora el mal heredado de padres a hijos, pero sin duda, lo que hay de fondo en esta película es el amor paternofilial y cómo este puede conseguir acabar con todo tipo de Mal. La idea del film recuerda bastante a los planteamientos de Expediente Warren, pues en esta saga que sin duda hay fantasmas, igual que en Insidious, estos no son más que un marco para envolver una idea de fondo más profunda. En ambos casos, el amor, aquí reflejado entre un padre y un hijo, y en la saga Warren, es el amor en el matrimonio de los protagonistas. Aquí se nota el aprendizaje de Patrick Wilson con James Wan. Su dirección no es que tenga nada soberbio, pero el resultado final de la cinta es bastante correcto, y sin duda, hará las delicias de todos los aficionados a este cine de sustos que, contiene más de lo que aparenta.

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