Sleepers Fable: reseña del cómic de Luis NCT
Sleepers Fable, obra de Luis NCT recuperada ahora por Fandogamia, es uno de esos cómics que entran muy bien desde la primera página… pero que, en mi caso, no terminan de lograr un cierre a la altura de lo que prometen.
Y, sinceramente, eso es una pena, porque el arranque de este cómic, premiado en 2012 con su anterior edición, es realmente sólido. Te cuento …
Un inicio muy potente: personajes, tono y mundo
Desde el principio, la historia engancha. El tono es claramente adulto, con momentos sin filtros, desnudos y una forma bastante directa de mostrar cómo vive la gente tras el apocalipsis. Todo se siente bastante humano dentro del desastre.
El dibujo acompaña muy bien. Aunque en un primer momento puede parecer que va a tirar hacia lo manga, enseguida queda claro que estamos ante un estilo propio, más cercano al cómic europeo con toques independientes. El diseño del mundo, los personajes y las escenas está muy cuidadas, y visualmente es una obra muy atractiva.
Además, el ritmo no se recrea en exceso: la historia avanza con bastante agilidad, algo que siempre se agradece en este tipo de propuestas.

Un apocalipsis diferente… con buenas ideas
La premisa también tiene fuerza. El mundo ha sido devastado por una especie de seres gigantes, entre celestiales y extraterrestres, que entraron en conflicto y dejaron la Tierra en un estado bastante delicado.
Los protagonistas son dos hermanos que intentan sobrevivir en este entorno. Al inicio los vemos en una comunidad relativamente estable, con normas propias y ciertos momentos de “normalidad” dentro del caos. Pero pronto la historia los empuja a un viaje en busca de un elemento casi místico que podría cambiar la situación.
En ese recorrido aparecen elementos muy reconocibles del género: tribus de caníbales, grupos de supervivientes peligrosos y ese clásico mensaje de que, al final, el mayor enemigo del ser humano suele ser el propio ser humano.
Hasta aquí, todo funciona.
Cuando la historia cambia de rumbo
El problema llega en el último tramo.
La historia da un giro hacia lo metafísico, mezclando conceptos de espiritualidad, dimensiones y cierto aire de chamanismo que, personalmente, no termina de encajar con lo que se había planteado al inicio.
No es que el ritmo decaiga —la acción sigue presente—, pero sí cambia el tono y la lógica interna del relato. Los personajes empiezan a manifestar habilidades o comportamientos que no están del todo justificados, y la sensación es que la historia se aleja de lo que la hacía interesante.

Un final que no termina de cerrar
El desenlace es, probablemente, el punto más flojo.
No es un mal final en sí, pero deja demasiadas cosas abiertas y la sensación de que la historia no está realmente cerrada. Da la impresión de que estaba pensada para continuar, y que esta obra funciona más como una primera parte que como una historia completa.
Esto no invalida el conjunto, pero sí afecta a la satisfacción final.
Conclusión
Sleepers Fable es una obra original, visualmente muy potente y con una base narrativa que engancha desde el principio. Se lee bien, es entretenida y tiene muchos elementos que funcionan dentro del género postapocalíptico.
Sin embargo, su tramo final y su cierre la dejan a medio gas.
No es una mala lectura, ni mucho menos. Pero sí es una de esas historias que podrían haber sido redondas… y se quedan cerca.
Quizás una continuación termine de darle sentido a todo lo que aquí se plantea.

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