SEFF 2015. Secuencia 2: Two Friends y Mia Madre.

(CONTINÚA LO EXPUESTO AQUÍ)


INT. CINES NERVIÓN PLAZA – DÍA.

Inauguración del festival. Este año toca empezar en francés. ¿El encargado de abrirnos las puertas? Louis Garrel con su segundo largo: Two Friends.
VOZ DE MI CONCIENCIA
(Bostezando)
¡Shhh! ¡ojos! ¿No creeis que este hombre podría ser el Quim Gutierrez francés?
OJO DERECHO
(Entreabierto, como si quiera mirar más allá)
Pues ahora que lo dices…pero calla, que ya empieza.

Dos amigos como dos camiones. Uno con complejos de aquel pesado e insistente de El Diablo Sobre Ruedas, instintos asesinos incluidos. Otro que no sabe si repostar gasoil o gasolina y acaba por tirarse cuesta abajo con el depósito vacío. El tercero en discordia no es un camión, sino una grúa con fuerza para remolcar a sus dos compañeros hasta el infinito. Y más allá, sí, pero con un GPS sin actualizar. Tres vehículos motorizados caminando sin rumbo en círculos viciosos. No literal, pero si demente.
¿Amistad? En todos los sentidos. El título obliga. Fidelidad masculina. En la salud y en la enfermedad y que la muerte, ni las mujeres, los separen. Así de cierto, bonito y así de agobiante. No sabe uno qué hacer ante tales criaturas. Dios las crió, ellos se juntaron. Yo no sé si sentir compasión o pegarles una paliza. Empecinamiento al cuadrado con el personaje de Vincent Macaigne que no, por su puesto, con el actor.
Louis Garrel, hijo de su padre, inaugura de esta forma el festival. Con su segundo largo que, como en el primero, El Pequeño Sastre (2010), habla del amor como el más enorme de los sentimientos. Más que la propia vida. Esta vez a tres bandas. -¿Reminiscencias de Soñadores de Bertolucci?- Tres bandas bien compuestas. Como actor -¿Me equivocaría si dijera que es el Quim Gutiérrez francés?-, Garrel se dirige y dirige a sus compañeros con buena letra. Utiliza los planos y al profundidad de campo para delinear esa caligrafía de forma correcta. Pero el principal acierto es llevarnos al límite en cada una de las emociones que presenta. Principal acierto y principal problema. La inquietud y la exaltación, por no hablar de cierto enfado y angustia, te dejan trastornado. Continúe trabajando señor Garrel. La dirección es la apropiada. La intensidad, demasiada.



INT. CINES NERVIÓN PLAZA – NOCHE

OJO IZQUIERDO
(Giñándose continuamente)
¿Ahora que toca? Porque yo todavía estoy alterado. ¡Vaya tres personajes! Mira, hasta tengo un tic.
OJO DERECHO
Tranquilo. Ahora vamos a dar un paseo por la sección EFA y seguro que se te pasa. O eso creo…
Cambio de francés a italiano. Otro drama a la vista. Nanni Moretti con Mia Madre. Su película número quince.
Madre mía. ¿Soy yo o es la relatividad del tiempo? Lento, lentísimo. Estirado hasta las profundidades de la mente. Amargo. Triste ¿Y el espectador? Cada vez más hundido. En la butaca. En el abatimiento. Por la protagonista. Por su madre. Por pensar que la película nunca terminará y acabará sus días como parte integrante de un asiento acolchado. Largos 100 minutos. Madre mía.
No es Nani Moretti santo de mi devoción (véase el doble sentido de un director ateo que hace películas sobre religión). Demasiada tortura de mente. Demasiado drama personal para una protagonista. Solo el festejo medio estilo documental del neorrealismo italiano, y el personaje de John Turturro, que actúa mal porque hace de mal actor, dan un respiro y consiguen levantar una sonrisa en la cara de esa mujer a la que no levanta ni su propio cine, y en la nuestra. En la de esos espectadores hundidos en sus butacas a los que Nani Moretti ha decido colocar en una posición tan incómoda, que el solo pensarlo se me hace largo. Madre mía.

                                                                          

VOZ DE MI CONCIENCIA
(Con un suspiro de alivio)
Me alegro de que este año se haya programado un ciclo de comedias (Focus Europa: Contra-Comedia).
OJOS
Por una vez te voy a dar la razón a la primera.
(CONTINÚA)
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