Cieloalto: una idea brillante que te obliga a esforzarte (y no es para todos)
Llegué a Cieloalto por la reedición que Grafito Editorial publicó con motivo del lanzamiento de la nueva obra de Diego Agrimbau, Bienvenidos a Pandemonia. Ya con eso iba avisado: no es un autor que juegue sobre seguro, sino que le gusta innovar y arriesgar en sus obras.
Lo que no esperaba es que aquí se metiera en un concepto tan ambicioso… y tan complicado de ejecutar.
Porque sí, Cieloalto es de esas obras que te llaman por la idea. Pero luego te piden algo a cambio: atención.
Una premisa de ciencia ficción tan original como exigente
La base del cómic es brutal: una ciudad construida sobre un puente infinito donde la edad no depende del tiempo, sino del lugar en el que estás.
Si avanzas, envejeces.
Si retrocedes, rejuveneces.
Así de simple… y así de complejo.

A partir de ahí, Agrimbau construye un mundo con sus propias reglas, dividido entre dos grupos de personas: Los permanentes, que viven ligados a ese sistema y son inmortales, y los viajantes, que envejecen de forma normal.
Y entre ambos, claro, surge un conflicto inevitable.
Porque cuando unos pueden “jugar” con su vida y otros no, la convivencia deja de ser sencilla. Ahí es donde Cieloalto deja de ser solo una idea llamativa y empieza a hablar de control, privilegios, envidia y relaciones marcadas por una desigualdad imposible de ignorar.
Cieloalto: Un cómic que no te lo pone fácil
Cuando empecé a leerlo, la verdad es que no sabía exactamente qué me iba a encontrar. Y se nota pronto que no estamos ante una obra que te lleve de la mano.
Al principio me sentí un poco perdido. No entendía del todo bien el concepto ni la lógica interna de ese mundo. Pero a medida que avanzas, te das cuenta de que la clave no está en controlarlo todo desde la primera página, sino en aceptar sus reglas y dejar que la historia vaya encajando poco a poco.
Y ahí está una de las cosas más interesantes del cómic: te obliga a implicarte.
No puedes leerlo en piloto automático. Necesita concentración. Necesita que entres en su propuesta. Y eso puede jugar a favor o en contra, según el tipo de lector que seas.

Javier Dosaires y el peso de rehacer una vida
El protagonista, Javier Dosaires, sirve para explorar todas las posibilidades y contradicciones de este sistema.
Lo vemos crecer, envejecer, retroceder, rehacer su vida y enfrentarse a relaciones que, por la propia naturaleza de Cieloalto, nunca pueden ser del todo estables.
Hay una idea que me parece especialmente potente: puedes volver atrás, pero no puedes evitar lo que sientes ni borrar del todo lo que has vivido.
Eso es lo que le da peso emocional a la historia. Porque debajo de toda la mecánica de la ciudad, del juego temporal y de la originalidad del planteamiento, lo que hay es una reflexión sobre el desgaste, la pérdida y la imposibilidad de controlar del todo una vida, por mucho que puedas moverla de un lado a otro.
Más allá de la ciencia ficción: conflicto, privilegio y control
Uno de los aspectos que más me han gustado de la obra es cómo usa su planteamiento para generar un conflicto entre grupos que resulta bastante reconocible.
Los permanentes y los viajantes no solo viven de forma distinta: también se miran desde la desconfianza, la envidia y el desequilibrio de poder.
Unos controlan. Otros envejecen sin remedio. Unos tienen margen para repetir, rehacer y corregir. Otros no.
Y ahí es donde el cómic conecta con conflictos muy reales. Cambian las reglas, cambia el escenario, cambia la forma de contarla… pero en el fondo seguimos hablando de clases, privilegios, miedo al otro y necesidad de mantener el control.
Eso le da bastante fuerza a la lectura.

El dibujo de Pietro, clave para que todo funcione
En el apartado visual, el trabajo de Pietro, el dibujante de Cieloalto, me ha parecido un gustazo.
Su dibujo tiene muchísima personalidad, con un estilo que mezcla cierta elegancia del cómic europeo con un aire algo steampunk en algunos elementos del mundo que plantea la obra.
Pero lo mejor no es solo que sea bonito, sino que funciona narrativamente.
El diseño de personajes está muy cuidado, y resulta especialmente meritorio cómo mantiene la identidad de cada uno a medida que cambian de edad. Eso, en un cómic como este, era fundamental. Si esa parte fallaba, se caía buena parte del invento.
Además, no tiene reparos en mostrar desnudos, sexo y situaciones más explícitas, algo que encaja bastante bien con el tono adulto de la historia y con la idea de acompañar a los personajes en todas sus etapas vitales.
Lo mejor y lo peor de Cieloalto
Lo mejor de Cieloalto es, sin duda, su originalidad.
No es fácil encontrar una obra que plantee algo así y que, además, intente desarrollarlo con ambición. Tiene una idea muy potente, un mundo bien pensado y un conflicto que va más allá del simple artificio de ciencia ficción.
Pero esa misma ambición también es su principal riesgo.
Porque sí: es un cómic exigente. A veces incluso demasiado.
Hay momentos en los que se nota que la propuesta muerde más de la cuenta y puede hacer que algunos lectores se queden fuera. No porque esté mal, sino porque no siempre es una lectura fluida y requiere bastante implicación.
Eso no lo convierte en una mala obra. Pero sí en una obra que no va a conectar con todo el mundo.

Conclusión: una lectura imperfecta, pero muy interesante
Cieloalto no es uno de mis cómics favoritos de las últimas lecturas que he tenido, pero sí me ha parecido uno de los más interesantes.
Me ha sorprendido. Me ha gustado bastante. Y sobre todo me ha dejado la sensación de estar ante una obra que no se conforma con una idea llamativa, sino que intenta sacarle partido a nivel narrativo, visual y temático, aunque eso implique complicarse la vida.
Es un cómic con una premisa brillante, con un dibujo muy atractivo y con conflictos que merecen la pena. Pero también es una lectura que pide esfuerzo y que puede dejarte algo descolocado al principio.
Y precisamente por eso tiene valor.
Porque no busca ser cómoda. Busca proponerte algo distinto.
Y hoy en día, eso ya es bastante más de lo que ofrecen muchas obras que entran mejor por los ojos, pero duran bastante menos en la cabeza.
Puedes adquirir Cieloalto en tu librería habitual, en la web de Grafito Editorial y Amazon.
