Reseña de Los Gatos del Demeter: gatetes contra ratas en el barco de Drácula
Por fin he podido hincarle el diente —nunca mejor dicho— a Los Gatos del Demeter, un cómic publicado por Serendipia Editorial dentro del sello Carmona en Viñetas.
Y aquí tengo que empezar reconociendo algo: llego a esta obra con cierta cercanía. Su guionista, Raúl Cordero —Rulo para los amigos—, es un colega de Facebook al que tuve la oportunidad de conocer en persona hace ya un tiempo gracias a los encuentros de autores organizados por la asociación cultural Carmona en Viñetas.
Recuerdo especialmente una de aquellas ediciones, creo que la de postpandemia —o quizá la siguiente, que la memoria ya empieza a jugar sus cartas—, en la que compartimos cervezas, charlas y reencuentros con un buen grupo de amigos. Fue una edición muy especial por varios motivos (algunos bastante emotivos), pero no me voy a enrollar más con batallitas, porque aquí hemos venido a hablar de un cómic que, además de divertido, se ha ganado un hueco muy cómodo en mi biblioteca personal.
Gatetes en la senda del vampiro
Como su propio título indica, Los Gatos del Demeter nos presenta a un grupo de gatos que, por cuestiones del destino, acaban subiendo al mismo barco en el que Drácula viaja rumbo a Inglaterra en la famosa novela de Bram Stoker.

La idea ya tiene gancho por sí sola: cruzar el mito del vampiro con una pandilla de gatos callejeros que se ven envueltos en una amenaza mucho más grande de lo que imaginan. Pero lo mejor es que el cómic no se queda solo en el chiste de “mira, gatos contra Drácula” (que tampoco es exactamente así… pero casi XD). Hay aventura, hay humor, hay peligro y hay una forma muy simpática de colarse en un rincón de una historia que todos conocemos, pero desde un punto de vista completamente distinto.
Y eso, cuando está bien hecho, como en esta ocasión, funciona de maravilla.
Un acierto desde el prólogo
Uno de los primeros aciertos de Los Gatos del Demeter está incluso antes de empezar la historia. El prólogo de Pako Domínguez, El Tebeonauta, no solo presenta la obra y a sus autores, sino que la sitúa dentro de una tradición muy concreta: la de los cómics protagonizados por animales antropomórficos o, como en este caso, animales que se mueven, con voz y pensamientos propios, en el mundo de los humanos
El listado de recomendaciones que aporta Domínguez me parece muy interesante y te animo a descubrirlo directamente en el propio cómic. Eso sí, mientras lo leía no podía evitar acordarme de otros títulos que también encajarían en esa conversación, como We3, el omnipresente Maus o incluso una rareza como Rover Red Charlie, un cómic de Garth Ennis protagonizado por perros supervivientes a un apocalipsis zombi (o al apocalipsis de Crossed) y que, salvo que equivoque o me falle la memoria, sigue inédito en España, siendo la versión de México de Panini la opción en español más cercana a la que podemos acceder… y no por vías especialmente sencillas u oficiales.
Y lo menciono porque creo que ese contexto le viene muy bien a Los Gatos del Demeter. No es solo “un cómic de gatetes”. Es una obra que juega con esa capacidad tan especial que tienen los animales en la ficción para hacernos entrar rápido en una historia, generar empatía y, de paso, mirar de otra manera mundos que creíamos conocer.

Breve, directo y con mucho encanto
Otro de los grandes aciertos del cómic es que entiende perfectamente lo que quiere contar y no se pierde por el camino.
Los Gatos del Demeter es una lectura breve, sí, pero también muy bien acotada. Entra rápido, presenta a sus personajes, plantea el conflicto y avanza con un ritmo muy agradecido. No necesita inflarse ni alargar la premisa más de la cuenta. Va a lo que va, y eso se agradece muchísimo.
El guion de Raúl Cordero funciona precisamente por esa sencillez bien entendida. No intenta reinventar a Drácula ni construir una épica desmesurada alrededor del Demeter. Lo que hace es aprovechar un hueco muy reconocible de la mitología vampírica para contar una aventura ligera, simpática y con personalidad propia.
Gatos, ratas y una amenaza muy conocida
La obra juega muy bien con el contraste entre lo cotidiano y lo fantástico. Por un lado tenemos a esos gatos callejeros, con sus propias dinámicas, sus miedos, sus formas de relacionarse y su instinto de supervivencia. Por otro, el viaje del Demeter, la presencia de Drácula y esa amenaza oscura que sobrevuela toda la historia.
La combinación funciona porque los protagonistas despiertan simpatía casi desde el primer momento. Tienen ese punto aventurero, algo gamberro y muy reconocible que hace que te apetezca seguirlos. Y si, como es mi caso, tienes debilidad por los animales, el cómic lo tiene todavía más fácil para ganarte.
Pero incluso dejando eso al margen, la propuesta tiene gracia porque convierte a unos personajes aparentemente pequeños e indefensos en el centro de una historia vinculada a uno de los grandes mitos del terror.
Y claro, ahí está parte del encanto: todos sabemos lo que representa Drácula, pero pocas veces nos hemos parado a pensar qué demonios podrían vivir los animales que compartieran viaje con él.

Un dibujo que acompaña muy bien la aventura
En el apartado visual, el trabajo de Pablo Rodríguez al dibujo y Juan Álvarez al color encaja muy bien con el tono de la obra.
El diseño de los gatos tiene personalidad, resulta expresivo y permite diferenciar bien a los protagonistas sin necesidad de complicar demasiado las cosas. Eso es importante en una historia coral y breve, porque si los personajes no entran rápido por los ojos, el relato perdería parte de su eficacia.
También me gusta cómo el color ayuda a crear ese ambiente de aventura nocturna, marítima y ligeramente siniestra, pero sin cargar demasiado. Los Gatos del Demeter no busca ser un cómic de terror puro, sino una aventura fantástica con elementos reconocibles del mito vampírico, y visualmente se mueve bastante bien en ese equilibrio.
Lo mejor de Los Gatos del Demeter
A estas alturas ya se nota: Los Gatos del Demeter me ha gustado mucho.
Entre la vinculación personal con el autor, mi cariño por los animales y lo bien que entra la propuesta, me ha parecido uno de esos cómics pequeños en extensión pero grandes en simpatía. Una lectura reconfortante, entretenida y con ese tipo de encanto que hace que puedas volver a ella cada cierto tiempo sin pereza.
No intenta ser más de lo que es.
La premisa es clara, el ritmo es ágil, hay cierta épica, los personajes caen bien y la conexión con Drácula le da un punto extra para quienes disfrutamos de las historias que se cruzan con grandes obras de la cultura popular.

La única pega: se hace corto
Mi principal pega es bastante sencilla: se hace corto.
Y ojo, no lo digo como defecto grave. De hecho, parte de su eficacia viene de estar tan bien medido (ya sabes… lo bueno, si breve… dos veces bueno). Pero cuando una historia te cae simpática, sus personajes funcionan y el mundo que plantea tiene margen para más aventuras, es normal quedarse con ganas de seguir un poco más.
Conclusión
Los Gatos del Demeter es una lectura breve, simpática y muy disfrutable, especialmente recomendable para quienes tengan debilidad por los relatos protagonizados por animales, por las aventuras con sabor clásico o por esas historias que se atreven a jugar con mitos conocidos desde ángulos inesperados.
No estamos ante una obra que quiera revolucionar el cómic, y tampoco le hace falta. Su encanto está en otra parte: en coger una idea con gancho, ejecutarla con cariño y dejarte con la sensación de haber pasado un muy buen rato entre gatos, ratas y sombras vampíricas.
Un acierto y todo un descubrimiento. De esos cómics que quizá no hacen mucho ruido, pero que da gusto encontrar.
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