La isla de los longevos 2: el caos se contiene, los secretos no
Cuando reseñé el primer volumen de La isla de los longevos, comenté que Hiro Tomono había conseguido dejarme con ganas de continuar. Su mezcla de ciencia ficción, venganza, cuerpos rejuvenecidos, sexo y horror corporal tenía bastante gancho, aunque aquel tomo funcionara principalmente como presentación de la isla y sus misterios.
Hidra Manga nos hace llegar ahora la segunda entrega y, tras leerla, puedo decir que la serie sigue gustándome. No se convierte de repente en una obra maestra ni revoluciona lo planteado, pero desarrolla la historia con buen ritmo y añade suficientes secretos como para mantener intacta la curiosidad.
Una crisis que pone a prueba la segunda juventud
Este segundo volumen comienza exactamente donde terminó el anterior. Una de las habitantes de la isla ha dejado de recibir las pastillas que mantienen su cuerpo rejuvenecido y envejece de golpe, de una forma tan rápida como desagradable.
Los responsables del Proyecto Aging anuncian que existen problemas con el suministro y el miedo no tarda en extenderse. Quienes han recuperado el cuerpo de los veinte años comprenden que pueden perderlo en cualquier momento. Comienzan los saqueos, las agresiones y una lucha desesperada por conseguir las pastillas que todavía quedan.
La reacción resulta bastante creíble. Cuando algo que consideramos imprescindible empieza a escasear, el civismo suele aguantar mucho menos de lo que nos gusta pensar. No hace falta imaginar un tratamiento rejuvenecedor: ya hemos visto supermercados vacíos, compras compulsivas y comportamientos absurdos provocados únicamente por el miedo a quedarse sin determinados productos.

Hiro Tomono utiliza esa crisis para recordar que la aparente libertad de los habitantes de la isla depende por completo de quienes controlan el tratamiento. Pueden tener cuerpos jóvenes, organizar fiestas y entregarse a sus deseos, pero siguen viviendo bajo unas reglas que no conocen y pendientes de una medicación que alguien puede retirarles.
Eso sí, el caos se resuelve con bastante rapidez. La llegada de las fuerzas de seguridad equipadas con sus llamativas armaduras permite recuperar el control y la amenaza de un colapso general queda aparcada. Esperaba que aquella situación tuviera algo más de recorrido, aunque sirve para mostrar lo frágil que es realmente la vida dentro del Proyecto Aging.
Cuerpos jóvenes, deseos que nunca desaparecieron
La sexualidad continúa teniendo bastante presencia. Las personas que viven en la isla no son jóvenes descubriendo sus deseos por primera vez, sino ancianos que han recuperado la energía, el aspecto y la libido de los veinte años después de haber pasado buena parte de sus vidas envejeciendo.
Esa circunstancia explica las fiestas, los encuentros sexuales y la actitud desinhibida de muchos personajes. Saben lo que han perdido, vuelven a tenerlo en sus manos y quieren aprovecharlo mientras puedan.
Sería ingenuo negar que también hay bastante fanservice. Hiro Tomono siente una especial predilección por las mujeres exuberantes, los escotes generosos y los cuerpos diseñados para llamar la atención. Los personajes masculinos tampoco quedan fuera de ese tratamiento estético y, en general, casi todos los rejuvenecidos responden a modelos físicamente atractivos.
Sin embargo, ese erotismo no está completamente desconectado de la premisa. El deseo, el miedo a volver a envejecer y la necesidad de exprimir una juventud prestada forman parte de la identidad de la obra. Puede echar atrás a determinados lectores, pero el manga nunca intenta ocultar el tipo de entretenimiento que propone.

Venganza, asesinatos y nuevos motivos para desconfiar
Mientras la isla recupera cierta normalidad, Takirô Yabuzaki continúa buscando al responsable del asesinato de su familia. Su deseo de venganza sigue siendo el hilo que mantiene unida una trama que, poco a poco, va abriendo nuevas líneas de investigación.
La joven que lo acompaña también empieza a ganar peso. El manga deja claro que tiene sus propios motivos para estar allí y que conoce más cosas sobre el Proyecto Aging de las que parecía al principio. No conviene explicar mucho más, porque algunas de las revelaciones de este volumen funcionan mejor cuanto menos se sepa sobre ellas.
También regresamos al lado más violento de la historia. Una nueva secuencia protagonizada por el asesino confirma su obsesión por contemplar el miedo, el dolor y la angustia de sus víctimas. Tomono representa el ataque de forma bastante explícita y recuerda que, debajo de las fiestas y los cuerpos atractivos, sigue existiendo un thriller de venganza con un criminal especialmente perturbador.
El volumen alterna estos momentos con fiestas, tensión sexual, pequeñas investigaciones y una incursión destinada a conseguir información sobre el proyecto. La trama avanza con fluidez y no se entretiene demasiado en un único frente, aunque el corte final llega de manera algo brusca, justo cuando Takirô está a punto de acceder a datos que probablemente no debería encontrar.
Mucho más que chicas exuberantes
El dibujo mantiene el estilo comercial y llamativo del primer tomo. Hiro Tomono sabe representar personajes atractivos, escenas sexuales y cuerpos en situaciones extremas, pero reducir su trabajo a eso sería bastante injusto.
Me sigue sorprendiendo especialmente el cuidado que pone en la ropa. Los personajes utilizan estilos muy diferentes y las prendas ayudan a que cada uno tenga una imagen reconocible. También destacan las armaduras de las fuerzas de seguridad, los vehículos, las instalaciones y la arquitectura de la isla.

Tomono no se limita a dibujar chicas bonitas. Sabe construir un entorno tecnológico convincente, diseñar equipamiento y cambiar de registro cuando la historia pasa de una fiesta a una escena de acción o a un momento de violencia explícita. Todo entra fácilmente por los ojos y contribuye a que la lectura resulte muy ágil.
Un segundo volumen que cumple, pero todavía vive de sus promesas
Este tomo amplía la conspiración, ofrece nueva información sobre varios personajes y mantiene activa la búsqueda de venganza de Takirô. Sin embargo, todavía estamos ante una historia que plantea más preguntas de las que responde.
La crisis de las pastillas se contiene pronto, los grandes secretos permanecen ocultos y el final vuelve a utilizar un corte muy directo para empujarnos hacia la siguiente entrega. Como volumen individual, se nota que forma parte de una narración más larga y no ofrece una resolución especialmente contundente.
La cadencia española ayuda a que esto no resulte demasiado molesto. Hidra publicó el primer tomo en mayo y el segundo en julio, por lo que, si mantiene un ritmo similar, la espera entre entregas será razonable. Es una serie que se beneficia de poder leer sus capítulos sin dejar pasar demasiado tiempo.
Conclusión
La isla de los longevos 2 mantiene las virtudes y también algunas de las limitaciones de su comienzo. Tiene acción, intriga, violencia, cuerpos atractivos, sexo, conspiraciones y una premisa que todavía puede dar bastante juego.
No es un manga especialmente profundo ni creo que aspire a serlo. Su principal objetivo es entretener mediante una combinación de elementos muy reconocibles, y conmigo lo consigue. Se lee rápido, resulta vistoso y termina justo en un punto que invita a continuar.

Personalmente, me ha vuelto a gustar. No me entusiasma hasta el punto de colocarla entre mis series favoritas, pero sí quiero saber qué esconde el Proyecto Aging, qué ocurrió con sus responsables y cómo terminará la venganza de Takirô.
Quienes disfrutaran del primer volumen encontrarán aquí una continuación coherente que amplía el misterio sin cambiar la fórmula. Quienes todavía no conozcan la colección deberían comenzar desde el principio: esta segunda entrega no funciona de manera independiente y revela directamente el desenlace de la anterior.
Por mi parte, seguiré visitando esta isla mientras Hiro Tomono mantenga su combinación de misterio, excesos y entretenimiento directo.
Puedes comprar La Isla de los Longevos Vol. 2 en tu librería habitual, en la web de Hidra Manga o en Amazon.

