Clásicos del 7º Arte: Million Dollar Baby

Ernest Hemingway escribió en París era una fiesta “el modo de dar realidad a las cosas al escribir, y de captarlas con toda su verdad, pero sin descripciones”. Clint Eastwood logra esto mismo añadiendo imagen a la palabra. Porque es el Hemingway del cine, sin recovecos ni recreaciones. Lo que ves es lo que hay.
‘Million Dollar Baby‘ nos cuenta una historia con el boxeo como telón de fondo, aunque bien podría haber estado ambientada en otras circunstancias. Por encima de todo este es un filme sobre las debilidades humanas, de personajes marcados por lo que el destino les ha negado. Sus vidas están rotas por recuerdos hirientes y viven un presente sin valor. Dispuesta a jugar su última carta para no perderse entre la mediocridad, la aspirante a boxeadora luchará por conseguir aquello para lo que nació. Eddie mediará para que el amargado y gris Frankie Dunn acepte entrenar a esta chica, Maggie, llena de espíritu.

“Es la magia de darlo todo por un sueño que nadie más ve, a parte de ti”
Lejos de la corriente cinematográfica actual en el que prevalecen los efectos y falta la emoción, Million Dollar Baby es una cinta honesta y sincera. Clint Eastwood rodó esta película en 38 días, reuniendo para ello a un trío de actores de leyenda. El propio Eastwood interpreta de forma soberbia al amargado y difícil de tratar Frankie. Por su parte, Morgan Freeman es Eddie, el nexo del relato, un tipo de vuelta de todo al que se le da especialmente bien leer entre líneas.  Y qué decir de Hilary Swank, la verdadera joya de esta película. Ella consigue dar a su personaje de Maggie Fitzgerald tal candidez que nos hace partícipes de su sueño.
Ganadora de 4 Óscars, Million Dollar Baby es una historia tan impregnada de realidad que consigue removerte las entrañas y el corazón. Una de esas películas para tener en tu colección.

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