Crítica de Posesión infernal – En llamas: cuidado con la familia
Sam Raimi, Robert Tapert y Bruce Campbell comenzaron, allá por 1981, un auténtico fenómeno del cine de culto.
La primera entrega de esta saga supuso un vuelco dentro del cine de terror de serie B. Después llegarían Terroríficamente muertos y la estupenda El ejército de las tinieblas, en la que se introducía un humor mucho más oscuro y disparatado.
Pasaron las décadas y, ya bien entrados los años 2000, Sam Raimi regresó como productor, aunque no como director, al universo de Evil Dead. También tuvimos una serie en la que volvimos a ver a Bruce Campbell con su motosierra y matando poseídos a escopetazo limpio.
Ahora llega una nueva entrega, subtitulada En llamas, dirigida por Sébastien Vaniček, responsable de Vermin: La plaga, que va a hacer las delicias de muchos seguidores de la saga.
Una familia bastante particular
En esta ocasión nos encontramos con una familia marcada por los conflictos.
Una muerte obliga a Alice, una joven francesa, a reunirse con la familia de su marido en una casa aislada. Allí están Joseph, un aspirante a escritor que nunca termina de dar el paso y concluir una historia; su mujer, Thya; y Julia y Edgar, los padres de la familia.

Alice nunca ha terminado de encajar del todo entre ellos y el reencuentro no tarda en sacar a la luz tensiones, frustraciones y una rabia que lleva demasiado tiempo acumulándose.
Como era de esperar, la situación empeora cuando entran en escena los demonios relacionados con el famoso Libro de los Muertos.
Este es el punto de partida de una nueva película enloquecida en la que abundan la sangre, la casquería y esas exquisiteces gore que tanto nos gustan.
Algo más que sangre y posesiones
Pero no solo tenemos los ingredientes habituales de una cinta de Posesión infernal. También hay un trasfondo que facilita la entrada del mal.
Alice es la víctima de una familia disfuncional, marcada por la violencia, la frustración y la rabia. Los demonios no llegan a un hogar precisamente tranquilo, sino a un lugar en el que ya existían heridas y enfrentamientos antes de que comenzara la posesión.

Algunos seguramente objetarán que es más de lo mismo o que el guion no es para tanto.
Y, en parte, es comprensible. La película no presenta una historia especialmente compleja ni pretende reinventar el cine de terror. Sin embargo, esta saga nunca ha engañado respecto a lo que es y vuelve a dar al espectador lo que promete.
Además, quien ponga un poco de atención será capaz de desentrañar algunas capas de la historia y descubrir que, bajo toda la sangre, existe cierta profundidad relacionada con la violencia familiar y con la forma en la que la rabia acaba destruyendo a quienes viven con ella.
Un gran divertimento bañado en sangre
Posesión infernal: En llamas es un gran divertimento bañado en sangre y con un humor muy cáustico.
Sébastien Vaniček logra, a nivel técnico, algunos momentos reseñables y ofrece una película que sabe perfectamente lo que los seguidores de la saga esperan encontrar en ella.
¿Una propuesta más para los fans de Posesión infernal? Sí, pero eso no es un problema para que cualquier neófito pueda acercarse y disfrutarla sin necesidad de conocer las anteriores.
La película se hace muy corta y ofrece sangre, casquería y posesiones sin engañar a nadie respecto a sus intenciones.
En definitiva, la he disfrutado y espero que tú también la disfrutes ;). ¡No dejes de verla en pantalla grande!
