The Migthy, de Peter J. Tomasi, P. Snejbjerg y CÍA. [RESEÑA]
Hubo un momento —y muchos lectores lo vivimos— en el que seguir el universo superheroico tradicional de Marvel o DC se volvió agotador: series interminables, décadas de continuidad y la sensación de estar siempre leyendo el capítulo intermedio de algo mucho más grande. En ese momento, en mi caso ocurrió poco antes de 2010, llegué a The Mighty, un cómic que, como muchos similares en ese momento, nació como contrapunto a esa sensación de saturación que, a vista de lo que vemos hoy día, sigue funcionando como una respuesta incómoda pero necesaria.
La premisa de The Mighty es tan sencilla como inquietante: ¿qué pasaría si solo existiera un superhéroe en el mundo… y fuese demasiado poderoso?
Ese héroe es Alpha-1, el único metahumano del planeta. Un ser prácticamente omnipotente, de origen estadounidense —cómo no—, con habilidades que remiten de forma inevitable a Superman (no en vano, fue uno de los 15 clónicos de Superman que «repasamos» hace algún tiempo en un post). Vuela, es invulnerable, salva vidas. Muchas vidas. Todas las que puede.

Para gestionar su impacto global se crea la Sección Omega, una organización semi-militar que actúa como intermediaria entre Alpha-1 y el resto de la humanidad. El punto de vista de la historia, sin embargo, no es el del dios… sino el del creyente.
Gabriel Colé, nuevo responsable de la Sección Omega, es un hombre marcado por la tragedia y la gratitud: Alpha-1 le salvó la vida en el accidente que mató a sus padres. Para él, el héroe no es solo un salvador del mundo, sino una figura casi sagrada. Y precisamente ahí empieza el verdadero conflicto de The Mighty.
Porque cuanto más se acerca Gabriel a su ídolo, más grietas aparecen en el relato oficial. Algo no encaja. Algo huele mal. Y la pregunta deja de ser qué puede hacer Alpha-1 para convertirse en qué debería hacer… y quién decide eso.
El guion, firmado por Peter J. Tomasi y Keith Champagne, avanza con calma y mala intención. No busca el giro impactante inmediato, sino la erosión progresiva de la confianza. Todo se cuenta desde una mirada humana, primero admirada, luego inquieta y finalmente aterrada. La historia no acusa ni sermonea: expone y se aparta, dejando que el lector complete el juicio.

El dibujo de Peter Snejbjerg es sobrio y funcional, lejos del espectáculo superheroico clásico. No deslumbra, pero encaja a la perfección con una historia que no necesita épica visual para resultar perturbadora.
Leído hoy (hace poco que volvió a pasar por mi mesilla de noche), The Mighty envejece sorprendentemente bien. No es un cómic complejo ni pretende serlo, pero sigue siendo incómodo en el mejor sentido posible. Porque no habla tanto de superhéroes como de fe, poder y miedo. Y de lo fácil que es admirar a un salvador… hasta que empieza a decidir por nosotros.
P.D. Está reseña está basada en otra que hice en 2011 sobre The Mighty, un año después de que el cómic se publicara en España (en dos volúmenes, en aquello ocasión). La hice con motivo de una noticia que apuntaba a que Paramount iba a adaptar dicha obra, algo que nunca ocurrió, pero ahora, Planeta Cómic lo vuelve a reeditar (con fecha febrero de 2026) y había que recuperar y recomendar de nuevo este cómic.
