Fontanero Solitario: mucho más que una parodia de Mario Bros.
La primera vez que vi Fontanero Solitario, de Niall Breen, pensé que estaba delante de una especie de parodia indie de Super Mario Bros..
La portada juega descaradamente con todos esos códigos visuales que cualquiera reconoce al instante: el fontanero bigotudo, las tuberías, los champiñones, el dinosaurio, el tipo de logotipo, los escenarios… todo parece diseñado para activar inmediatamente esa parte nostálgica de quienes crecimos rodeados de videojuegos.
Y sí, el cómic juega constantemente con eso… aunque sin hacer saltar las alarmas de la gran N.
Pero lo interesante es que, cuando empiezas a leerlo, descubres que realmente no va de Mario Bros. Ni siquiera intenta vivir únicamente de la referencia o del homenaje simpático.
Lo que hace Niall Breen aquí es utilizar toda esa iconografía tan reconocible para hablar de algo bastante más cercano y mucho más actual de lo que aparenta en un primer vistazo.
La sensación de quedarse atrás.
Todo el mundo parece avanzar menos tú
Marco (cualquier parecido con Mario es pura coincidencia XD) es un fontanero autónomo que lleva tiempo sintiendo que su vida se ha quedado atascada.
Antes trabajaba junto a su hermano Luismi (XD), pero ambos terminaron separando sus caminos y ahora vive atrapado en esa sensación tan contemporánea de mirar alrededor y pensar que todo el mundo avanza excepto tú.

Y sinceramente, creo que ahí está la gran virtud del cómic.
Porque, aunque toda la estética pueda parecer ligera, colorida o incluso absurda por momentos, el tema que plantea resulta muy fácil de reconocer.
Vivimos en una época donde constantemente tenemos la impresión de que los demás sí saben qué hacer con su vida.
Que el resto encuentra pareja, mejora profesionalmente, cumple objetivos, madura, avanza… mientras tú sigues intentando entender en qué momento empezaste a sentirte tan perdido.
Fontanero Solitario habla precisamente de eso.
De la soledad.
De la falta de realización personal.
Y de esa presión silenciosa que existe hoy día por aparentar que todo va bien aunque por dentro estés completamente desorientado.
Lo curioso es que Niall Breen consigue abordar todo eso sin convertir el cómic en algo deprimente ni excesivamente dramático.
Al contrario.
La obra tiene muchísimo humor, momentos absurdos y escenas directamente surrealistas. Ahí están personajes como Pocci —ese equivalente imposible de Yoshi— o toda esa secuencia de dinosaurios runners atravesando escenarios imposibles y tuberías gigantes que parecen sacadas de un sueño extraño.
Y aun así, debajo de toda esa capa simpática, el mensaje sigue estando presente constantemente.

Un cómic sobre la importancia de no aislarse
Hay otro detalle que me gustó bastante de la obra: Marco no está completamente solo.
Tiene amigos.
Tiene gente que le escucha.
Personas que lo apoyan, que le dan consejos y que, aunque él mismo no termine de verlo, funcionan como esa red de seguridad emocional que muchas veces evita que alguien termine cayendo del todo.
Y esto, es solo otro de los elementos que hace el cómic funcione especialmente bien.
Porque «Fontanero Solitario», no intenta dar lecciones sobre salud mental ni convertir el tema en un gran discurso.
Simplemente muestra algo que cada vez resulta más habitual: personas que sienten que no cumplen las expectativas que supuestamente deberían haber alcanzado ya.
Y viendo el nivel de soledad, ansiedad y desconexión que existe actualmente, me parece bastante importante que existan obras capaces de hablar de esto de una forma tan cercana y tan fácil de entender.
Apa Apa y el valor de apostar por obras pequeñas
También me parece justo destacar el trabajo de Apa Apa Cómics.
Porque este tipo de obras normalmente no tienen la visibilidad que merecen.
No son grandes lanzamientos pensados para dominar escaparates ni forman parte del circuito más comercial del cómic actual. Y precisamente por eso creo que editoriales así son necesarias.

Me alegra que Apa Apa apueste por autores con una voz muy propia y por historias que probablemente tendrían difícil encaje dentro de editoriales mucho más grandes.
Y sinceramente, se agradece muchísimo encontrar propuestas diferentes en medio de un mercado donde muchas veces todo parece cortado con el mismo patrón.
Una edición y un dibujo con muchísimo encanto
Además, la edición entra directamente por los ojos.
El uso del azul en el papel y como tinta única, le da una personalidad enorme al tomo. El formato, el acabado y el tipo de papel hacen que destaque muchísimo incluso antes de abrirlo.
Y luego está el dibujo.
A simple vista parece sencillo, incluso casi infantil en algunos momentos. Pero cuanto más te fijas, más detalles encuentras.
Todo tiene un acabado muy artesanal. Las viñetas parecen hechas completamente a pulso, sin líneas rígidas ni sensación de perfección artificial. Cada escenario está lleno de pequeños elementos, guiños visuales y detalles que hacen que el cómic tenga muchísima vida.
Y eso conecta perfectamente con el tono tan humano y cercano de la historia.

Conclusión
Fontanero Solitario es uno de esos cómics que parecen una cosa… y terminan siendo otra bastante distinta.
Lo que empieza como una especie de juego nostálgico alrededor del imaginario de los videojuegos acaba convirtiéndose en una historia sobre sentirse perdido, compararse constantemente con los demás y tratar de encontrar tu sitio cuando tienes la sensación de que todo el mundo ya ha encontrado el suyo.
Y probablemente por eso funciona tan bien.
Porque debajo de su humor, de sus dinosaurios imposibles y de toda esa estética simpática, hay una historia en la que es muy fácil reconocerse y dejarse marcar por la huella que este pequeño comic consigue dejar en cualquiera que lo lea.
Puedes comprar «Fontanero Solitario» en tu librería habitual, en la web de Apa Apa y en Amazon.

