Crítica de «Anacleto, Agente Secreto»: Rememorando al clásico personaje de los tebeos

ANACLETO: AGENTE SECRETO ya está en cines desde este pasado fin de semana de la mano de Warner Bros. Pictures Spain y ha resultado todo un éxito en su estreno en nuestras taquillas españolas. Aquí os contamos por qué.

El título tiene a la cabeza del reparto de intérpretes al veterano actor Imanol Arias y al conocido joven actor Quim Gutiérrez a los les siguen Alexandra Jiménez, Carlos Areces, Berto Romero, Rossy de Palma, Emilio Gutiérrez Caba, Eduardo Gómez y Silvia Abril bajo la dirección del cineasta español Javier Ruiz Caldera con libreto de Fernando Navarro, Pablo Alén y Breixo Corral.

Adolfo (Quim Gutiérrez) es un treintañero que trabaja como seguridad en unos grandes almacenes y que se encuentra en plena crisis de pareja, cuando parece que todo su universo se desmorona aparece en escena su padre (Imanol Arias) al que no ve desde hace mucho tiempo. Pronto descubrirá que su progenitor tiene una doble identidad y ha estado usando como tapadera muchos años su corriente trabajo como payés que produce embutidos en una masia, en realidad su labor en el mundo es mucho más peligrosa y heroica, y ahora más que su archienemigo “Vázquez” ha conseguido fugarse y proyecta su venganza particular en contra del hombre que le puso entre rejas. Padre e hijo se verán obligados a unir sus fuerzas para luchar y acabar con los fatales planes del temible criminal.
ANACLETO: AGENTE SECRETO es una sorprendente revisión actualidad del mítico y famoso personaje creado por Manuel Vázquez Gallego cuya primera edición de las peripecias del emblemático agente secreto nacional vio la luz en 1964. 
Es evidente que estamos ante una avalancha de films de espionajes de todas las clases, secuelas como la quinta de la franquicia protagonizada por Tom Cruise “Misión Imposible: Nación Secreta” (2015), películas de tono paródico al estilo ochentero de “Top Secret” (1984) como es la recientemente protagonizada por Melissa McCarthy, “Espías” (2015), y más cercana a su exhibición en pantallas la diferenteOperación U.N.C.L.E. Sin embargo, en plena moda de reboots, remakes, secuelas, precuelas y a falta de nuevas creaciones, se agradece por completo este largometraje made in spain, un producto de calidad que equipara e inclusive supera a muchas de las ficciones prefabricadas en Hollywood. Esta adaptación del tebeo a la gran pantalla no se basa en una idea gastada, en un concepto ya visto anteriormente. Muy al contrario, homenajea a la singular figura de nuestro querido Anacleto: Agente Secreto desde una óptica divertida, saludable, a veces inclusive la llega a tener un aire y sabor Tarantiano con algunas escenas violentas que recoge la obra del realizador catalán de “3 bodas de más” (2013) y “Promoción fantasma” (2012) el cual conduce muy bien a su elenco actoral y se percibe el cariño con el que ha filmado su trabajo con sus Easter Eggs y diversos guiños al universo creado por Manuel Vázquez Gallego y otros films del mundo de los espías.
Cuando se apagan los luces, te sumes en la historia y estás ante una pieza cinematográfica que responde bien en todos sus apartados. Desde la conexión y buen feeling que se palpa desde el minuto uno en la acción y en la compenetración de los dos actores que están como pilotos de mandos, a Imanol Arias le sienta como un guante el traje de Anacleto y consigues olvidarte por completo de cualquiera de sus otros registros, su personalidad seria y fría choca de manera frontal con la de su hijo en el que se pone en la piel Quim Gutiérrez, dando lugar a una buddy movie que nada tiene que envidiar a las megaproducciones estadounidenses, gozando la cinta de un apartado técnico impecable con secuencias fabulosas. Sin olvidarnos de otros dos pilares muy importantes que resultan ser la némesis de Anacleto, interpretado por el actor cómico Carlos Areces y Berto Romero en el perfil del mejor amigo de Adolfo, y responsable de hacernos vivir grandes momentos de comicidad.
Se necesitan más producciones sin complejos como la de ANACLETO: AGENTE SECRETO que nos hagan pasar por diferentes etapas emocionales con las que vibremos en nuestras butacas, donde se den cita la diversión, el humor gamberro, negro e hilarante y sobre todo la trepidante acción que nos hace disfrutar hasta los créditos finales.

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