Yojimbot 1 – Silencio metálico: Un espectáculo visual que deja con ganas de más
Nuevo Nueve vuelve a demostrar el mimo que pone en sus ediciones con Yojimbot – 1: Silencio metálico, una obra que entra directamente por los ojos… y que deja varias preguntas en el aire tras su lectura.
Una edición impecable (como ya es habitual)
Antes de entrar en materia, hay que reconocer el trabajo de la editorial. El tomo llega en tapa dura, gran formato y con una calidad de impresión sobresaliente. En ese sentido, Nuevo Nueve mantiene un nivel altísimo en su catálogo, y este título no es una excepción.
Un apartado visual que lo domina todo
Si hay algo que define a Yojimbot, es su apartado gráfico. El trabajo de Sylvain Repos es, sencillamente, espectacular.
Todo el cómic está planteado con una narrativa muy cinematográfica, casi como si estuviéramos viendo una película de animación en movimiento constante. Las viñetas amplias, el diseño de personajes y la fluidez de la acción hacen que cada página sea un espectáculo visual.
Sinceramente, a nivel artístico, es de lo más llamativo que he visto en bastante tiempo.

Una historia que avanza… pero aún no se explica
A nivel de guion, la cosa cambia. La premisa es interesante: un Japón devastado, un niño en peligro y un robot samurái que decide protegerlo, incluso saltándose sus propias directrices.
El problema es que el cómic apenas ofrece contexto. No sabemos con claridad qué ha ocurrido en este mundo, por qué hay tantos robots, quiénes son realmente los villanos o cuál es la situación global.
Gran parte de esto se debe a una decisión narrativa importante: los robots no hablan. Esto limita bastante la exposición y hace que la historia avance más por acción que por desarrollo.
Seguimos a un padre que huye con su hijo, a un grupo militar que los persigue (con una violencia bastante explícita, incluyendo desmembramientos) y a un robot que decide intervenir. Pero más allá de eso, todo queda envuelto en cierto misterio.

Acción, ritmo y muchas preguntas
El tomo funciona muy bien como experiencia visual y como arranque de saga. Hay combates intensos, persecuciones y momentos muy potentes a nivel de puesta en escena.
Sin embargo, también deja la sensación de que esto es solo el principio. La historia aún no termina de arrancar del todo, y muchas de las claves importantes parecen reservadas para los siguientes volúmenes.
De hecho, es fuera del propio cómic (leyendo sinopsis o información adicional) donde uno termina de entender que estamos ante un futuro en el que los humanos son minoría y los robots dominan gran parte del mundo.

Conclusión: entra por los ojos… y te deja con ganas de más
Yojimbot – 1: Silencio metálico no es, al menos de momento, un guion que vaya a convertirse en un clásico instantáneo. Pero tampoco lo necesita.
Es un cómic muy disfrutable, directo y espectacular, que apuesta claramente por lo visual y por la acción, dejando el desarrollo más profundo para adelante.
Si te gustan el manga, la estética samurái, la animación y las historias con robots, aquí tienes una propuesta muy potente.
Y sobre todo, es de esos primeros tomos que cumplen una función muy clara: dejarte con ganas de saber qué viene después.
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