Pura locura, un relato sobre la ansiedad en formato cómic [RESEÑA]
Hay cómics que no necesitan de un dibujo espectacular y grandes efectos para llamar la atención. Algunos, sin hacer ruido, consiguen llegarte muy dentro y cumplir perfectamente con su objetivo.
Sin duda, Pura locura, de Tereza Kopecká y Tomáš Kopecký, pertenece claramente a este tipo de obras.
Una edición sencilla, pero muy bien pensada
La obra llega en tapa blanda con solapas y lo primero que llama la atención es su portada en tonos violetas.
No es casualidad.
Ese morado, púrpura o violeta conecta directamente con el tema central del cómic: la salud mental. Y ya desde fuera te está diciendo por dónde van los tiros.
Dibbuks, como suele ser habitual, cuida bastante este tipo de detalles.

Anna y la ansiedad: una historia muy real
La protagonista es Anna, una chica con problemas serios de ansiedad.
- Pasa demasiado tiempo encerrada en casa.
- Evita situaciones cotidianas.
- Llega incluso a obsesionarse con enfermedades que no tiene.
Sus padres la empujan a volver al instituto… pero, como puedes imaginar, no lo pasa precisamente bien.
Aquí es donde el cómic empieza a hacer algo interesante:
- No exagera.
- No dramatiza de más.
- No edulcora.
Simplemente muestra.
Y eso hace que funcione.
El uso del color como lenguaje emocional
Uno de los puntos más potentes de Pura locura es cómo utiliza el color.
No está ahí solo por estética.
- Rojo: momentos de ansiedad o tensión.
- Morado: introspección, bloqueo.
- Azul / verde: estados más calmados.
Cada página respira según el estado emocional de Anna.
Y eso, sin necesidad de grandes artificios, consigue que el lector entre muy fácil en su cabeza.

Un viaje que es mucho más que un viaje
Anna apenas tiene un amigo en el instituto: Max.
Y tras el inicio del cómic, ambos se embarcan en un viaje en furgoneta durante las vacaciones.
Aquí es donde la historia cambia de ritmo.
Porque el viaje no va solo de moverse físicamente. Va de:
- Enfrentarse a miedos.
- Salir, aunque sea un poco, de la zona de confort.
- Relacionarse sin sentirse juzgada.
Max, además, funciona muy bien como contrapunto:
No juzga, no presiona. Acompaña.
Y eso, en una historia sobre ansiedad, es clave.
Un relato sencillo, pero muy efectivo
La historia tiene algún giro interesante, que mejor no destripar, pero lo importante no es eso.
Lo importante es cómo te hace sentir.
Es un cómic:
- Fácil de leer.
- Muy fluido.
- Cercano.
Y, sobre todo, trata un tema muy reconocible.
Es fácil verte reflejado… o reconocer a alguien de tu entorno.
Un dibujo simple… que funciona muy bien
El estilo gráfico es sencillo, sí, pero no simple en el mal sentido. Tiene personajes expresivos, escenarios bien resueltos y un buen uso del espacio.
Desde habitaciones hasta carreteras, playas o la propia furgoneta, todo está representado con lo justo… pero con intención.
Y eso hace que la lectura sea muy agradable.

¿Merece la pena Pura locura?
Sin duda.
Como decía al inicio del post, es uno de esos cómics que no buscan el espectáculo, no necesitan grandes giros y que sin gritar, te hablan muy claro.
Y lo mejor: da visibilidad a la salud mental de forma honesta.
Creo sinceramente que mucha gente debería echarle un vistazo.
Porque, en mayor o menor medida, todos conocemos a alguien como Anna.
O hemos sido Anna alguna vez.

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