True Blood 7×09 – Love is to die: Crítica / resumen del capítulo [SPOILERS]

El amor está a punto de morir, reza el título de este episodio, y no es lo único. La polémica e infantil decisión de Bill Compton de no recibir la cura para la Hepatitis V resultó que tenía tan poco sentido como parecía. Prefiere dejar de existir que mantener una relación con Sookie que considera destructiva. Dos temporadas comportándose como el mayor cabronazo del mundo mundial y ahora le entra remordimientos de conciencia, a buenas horas. Su amante y su hija le gritan, le abofetean, pero nada, el sigue en su pose de vampiro torturado a lo “Crepúsculo”. A modo de despedida, Jessica pide a William que le conceda la libertad, que renuncie a los poderes que tiene sobre su progenie, y este acepta.
Hoyt y Jessica en 'True Blood 7x09'
Hoyt y Jessica en el revolcón de reconciliación
La mayor parte del capítulo ha estado centrado en Jason, Hoyt, Jessica y Brigitte, estableciendo las pautas para dejar a estos protagonistas en la situación que se apuntaba en el episodio anterior. Con su recién estrenada libertad, vivida como una mayoría de edad, Jessica se presenta ante Hoyt y le cuenta la verdad acerca de su pasado en común.
Jason y Brigitte por su parte pasan la noche juntos sin sexo, para subrayar que la cosa va en serio a tope. A través de una secuencia en paralelo, mientras que el hermano de Sookie le cuenta que Hoyt y Jessica están hechos el uno para el otro, estos practican sexo en la postura oficial de la serie, esto es, desnudos sobre la cama con ella a horcajadas sobre él. Alguien debería contarles que se trata de una posición incómoda, que se te espachurran los cataplines, al menos, eso me han dicho, que yo no sé de esas cosas.
Jason y Briggite en 'True Blood 7x09'
Cena final en el Merlotte´s
Está visto que las tramas secundarias están finiquitadas a estas alturas, y que cuando aparecen los personajes relacionados con ellas, lo hacen de forma poco relevante, para que no se nos olvide que aún andan por ahí. Tenemos una conversación entre James y Jessica en modo “quedemos como amigos” y una cena familiar en el Bellefleur´s en modo “qué felices que somos”. Además, Sookie recibe de Sam una carta que suena también a despedida, donde le confiesa que la quiere y que se va a vivir con Nicole para criar a su hija. Dios mío, cuánta azúcar, que no hubiera pasado nada por dejar alguna trama algo abierta, digo yo. Les llega a dar la productora tres capítulos más y acaban mudándose todos a una urbanización de chalets adosados a las afueras de Bon Temps. 
Eric y Ginger en 'True Blood 7x09'
Ginger cumple su sueño ante nuestros ojos
Pam lleva unos capítulos sin brillar demasiado, lejos de la agudeza y mala leche de los primeros episodios de la temporada, en esta ocasión desempeña el papel de chica en apuros tras teñir de rubio a Sarah/Noomi. Ginger, sin embargo, sí destaca en la única escena salvable de la función, el divertidísimo polvo con Eric. Siguiendo la tónica señalada, la gruppie también vivirá su final feliz, y me sé yo más de una que tampoco le hubiera importado estar en su lugar. Por cierto, hay una línea de dialogo en la que Eric le comenta que es inmune a la omnipresente enfermedad que me hizo pensar que quizás la sangre de Sarah no sólo cura la Hepatitis V sino que transmite también la capacidad sanadora. Bajo este supuesto, ni la odiada arribista resultaría ser un elemento tan importante, ni el plan de la corporación Yokonomo sobre “New Blood” tendría muchas posibilidades de éxito. Ya veremos.
“True Blood” no parece salvarse de la maldición de los finales de serie, y es que basar su clímax en la paranoia que le ha entrado a Bill y en el enfrentamiento contra tres matones orientales es poca chicha, la verdad. Menos mal que esto se acaba o corremos el riesgo de que encontremos junto con William Comptom la verdadera muerte: el aburrimiento.
Pam, Eric y Sookie en 'True Blood 7x09'
Abrazos entre vampiros y humanos para despedir la serie… ¡Gracias a dios!

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