Deadhunter: The Comic Book – una gamberrada zombi fuera de época
Deadhunter: The Comic Book no es una reseña fácil. Y no lo digo porque sea una obra especialmente compleja, sino justo por lo contrario: porque es un cómic muy directo, muy de nicho y muy ligado a un momento concreto de la cultura friki sevillana que ya queda bastante lejos.
Estamos ante una precuela de Deadhunter: Sevillian Zombies, la película de Julián Lara estrenada en 2003, un largometraje amateur de zombis que en su día llamó la atención precisamente por eso: por estar hecho con pocos medios, mucho cariño por el género y bastantes ganas de pasarlo bien. La película se rodó en Alcalá de Guadaíra, muy cerca de Dos Hermanas, y en aquella época tuvo su pequeño impacto dentro del circuito de aficionados al terror, al gore, al cine independiente y a esas producciones que no pedían permiso para existir.
Ese contexto importa. Mucho. Porque Deadhunter: The Comic Book, publicado ahora por Dawn Entertainment, no nace como un producto diseñado para encajar en el mercado actual del cómic. Nace hace más de veinte años, como una especie de proyecto entre aficionados, con espíritu de fanzine y con la intención de ampliar el universo de aquella película. Que llegue ahora a las librerías le da un punto extraño, casi de cápsula del tiempo. Está fuera de época, sí, pero parte de su encanto viene precisamente de ahí.

Una precuela zombi con mala leche sevillana
La premisa es sencilla y no necesita demasiadas vueltas. Los zombis llevan meses ocupando la ciudad y el Ayuntamiento ha decidido ofrecerles viviendas de protección oficial en las zonas más deprimidas. Para controlar la situación, entra en juego un grupo armado independiente y clandestino: los Deadhunters.
En medio de ese panorama se cruzan tres personajes bastante imposibles: Julián, un friki obsesionado con una reportera y armado con una espada; el padre Dan, un cura de pasado turbio que forma parte de ese grupo exterminador de zombis; y una stripper que acaba metida en el fregado después de que los muertos vivientes irrumpan en pleno rodaje.
Con esos elementos, el cómic funciona como presentación de personajes y como puente hacia la película. No busca reinventar el género zombi ni construir una historia especialmente elaborada. Va a lo que va: acción, humor cafre, violencia, tripas, cabezas cortadas, momentos subidos de tono y un tono de serie Z bastante consciente de sí mismo.

Más fanzine vitaminado que gran obra zombi
Lo mejor que se puede hacer con este cómic es no pedirle lo que no quiere dar. Deadhunter: The Comic Book no pretende ser una obra redonda, profunda o especialmente sofisticada. Es una gamberrada. Una precuela pensada para quienes conocen la película, para quienes disfrutan con el cine de zombis amateur y para quienes todavía sienten cierto cariño por aquella forma de crear cosas entre amigos, con más entusiasmo que medios.
En ese sentido, la lectura tiene gracia. La historia avanza rápido, los personajes entran en escena con brocha gorda y el tono no se disculpa por ser lo que es. Hay mala leche, hay humor negro y hay una energía muy reconocible para quienes vivieron esa época de cortos, fanzines, DVDs comprados en tiendas frikis y proyectos que se movían de mano en mano mucho antes de que las redes sociales lo absorbieran todo.
También hay que decir que esa misma naturaleza juega en su contra. A ratos se nota que estamos ante un proyecto concebido en otro momento. El tipo de humor, los arquetipos y cierta forma de mirar a los personajes pueden sentirse muy de principios de los 2000. Para algunos lectores eso será parte del viaje. Para otros, puede resultar demasiado tosco o directamente poco interesante si no tienen ninguna conexión con la película o con ese contexto.

El rojo sangre le sienta bien
Visualmente, el cómic luce mejor de lo que uno podría esperar de un proyecto nacido con espíritu de fanzine. El uso de los tonos rojos le da personalidad y encaja muy bien con el tono macarra de la historia. No estamos ante un dibujo preciosista, pero sí ante un apartado gráfico expresivo, con energía y con momentos que abrazan sin complejos la violencia, el erotismo de serie B y la exageración propia del género.
El epílogo de Adri Ortiz / Adrik aporta además un contexto muy valioso. Ahí se explica el origen del proyecto, el vínculo con Vitorino Ventura, el descubrimiento de Evil Night, la admiración por el trabajo de Julián Lara y ese largo camino que ha tenido que recorrer el cómic hasta terminar publicado. También ayuda a entender que no estamos solo ante una precuela zombi, sino ante una deuda pendiente con una época, con una amistad y con una forma muy concreta de vivir el frikismo.
Y aquí hay que reconocerle algo a Dawn Entertainment: la edición tiene bastante mimo para lo que cuesta. Por 7,95 euros, el cómic llega en rústica con solapas, 44 páginas, buen papel, copia digital y extras como una tarjeta que funciona como marcapáginas y un pequeño cómic adicional con sabor a fanzine. No es un detalle menor, porque refuerza esa sensación de producto pensado para coleccionistas y seguidores de este universo.
Lo mejor y lo más discutible
Lo mejor de Deadhunter: The Comic Book está en su personalidad. Es un cómic que sabe de dónde viene y no intenta maquillarlo. Tiene alma de proyecto rescatado, de rareza local, de objeto para fans y de homenaje a una película que, con todos sus límites, consiguió hacer ruido en un momento en el que levantar una producción zombi amateur tenía muchísimo mérito.

Lo más discutible está también ahí. La historia es básica, los personajes funcionan más como tipos reconocibles que como figuras especialmente desarrolladas y el humor no va a conectar con todo el mundo. Quien llegue buscando una gran historia de zombis probablemente se quedará corto. Quien venga buscando una pieza de serie Z sevillana, gamberra y con ADN de fanzine, seguramente encontrará justo lo que venía a buscar.
Conclusión
Deadhunter: The Comic Book es una gamberrada zombi fuera de época, y eso no tiene por qué ser algo malo. De hecho, en buena parte es lo que le da sentido. Funciona mejor como cápsula friki, como precuela para seguidores de Deadhunter: Sevillian Zombies y como recuerdo de una manera de crear que hoy parece casi de otro mundo.
No es un cómic para todo el mundo. Tampoco lo necesita. Su público está bastante claro: amantes del cine de serie Z, seguidores de Julián Lara, lectores con cariño por el fanzine y gente que todavía disfruta viendo cómo un proyecto nacido entre amigos puede acabar, veinte años después, convertido en un cómic físico con todas las de la ley.
En De Fan a Fan nos gusta que estas cosas existan. No porque sean perfectas, sino porque recuerdan que el género también se ha construido desde los márgenes, desde los proyectos pequeños y desde esa gente que un día decidió que quería contar una historia de zombis aunque no tuviera casi nada más que ganas, colegas y una cámara cerca. En este caso, el resultado llega tarde, sí, pero llega con suficiente mala leche y cariño friki como para merecer una lectura.
Puedes comprar Deadhunter: The Cómic Book en tu librería habitual, en la web de Dawn Entertainment y en Amazon.

