Identidades Secretas: cuando el héroe desaparece pero la ciudad no lo olvida
Hay cómics que llegan, se leen y pasan. Y luego están los que se quedan en la cabeza durante años… incluso cuando parece que nunca van a continuar.
Eso es exactamente lo que ha pasado con Hoy me ha pasado algo muy bestia, la adaptación al cómic del universo creado por Daniel Estorach y llevada al formato «tebeo» por El Torres. Durante mucho tiempo dio la sensación de que aquello sería una historia cerrada a la fuerza, no porque lo fuera, sino porque la continuación sencillamente no llegaba.
Ahora, tras años en un limbo editorial y con el proyecto prácticamente terminado desde hace tiempo, por fin tenemos Identidades Secretas. Y no, no es “otra aventura del héroe urbano” conocido como Post-It.
Es algo bastante más interesante.
Ficha técnica
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- Título: Identidades Secretas
- Universo: Héroe Urbano (Daniel Estorach)
- Guion y adaptación: El Torres
- Dibujo: Nacho Tenorio y Sergio Morfe
- Formato: 17 × 26 cm, tapa dura
- Páginas: 160
- ISBN: 979-13-88003-02-8
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Esta reseña forma parte de la guía de lectura del universo Héroe Urbano.
Antes de empezar: ¿hace falta leer el primer tomo?
Sí. Se puede leer Identidades Secretas por separado y vas a entender la historia, pero no vas a vivirla igual. El segundo volumen no repite el esquema del primero: parte directamente de sus consecuencias.
El primer cómic era una historia de origen. El segundo es una historia de impacto.
En Hoy me ha pasado algo muy bestia conocíamos a Daniel, un tipo normal al que le ocurría algo imposible y que debía decidir qué hacer con ello. La gracia del cómic no era el poder, sino la reacción humana ante ese poder: dudas, miedo, torpeza y una Barcelona muy reconocible lejos del escenario superheroico clásico.
Identidades Secretas arranca cuando esa historia ya ha ocurrido. Y cuando una ciudad ha visto a un superhéroe… la ciudad cambia.

Ya no va de un héroe: va de la idea del héroe
El gran acierto de este segundo volumen (que ya se pudo leer en formato novela) es que no intenta repetir la fórmula.
Aquí Daniel ya no está. Lo que queda es su legado. El foco pasa a Javi / Xavi, uno de los amigos de Daniel que conocimos en la primera entrega, y a toda la gente que ha sido influenciada por la aparición del Héroe Urbano.
La obra abandona el esquema individual para convertirse en una narración coral. Y ahí es donde la historia se vuelve especialmente interesante: no trata sobre poderes, trata sobre responsabilidad, imitación y percepción pública.
Si el primer tomo preguntaba:
¿Qué harías tú si obtuvieras poderes?
El segundo plantea:
¿Qué pasa cuando alguien demuestra que es posible?
En ese sentido recuerda más al fenómeno social de Kick-Ass que al típico cómic de superhéroes. No hay épica limpia ni heroicidad clásica: hay gente normal intentando ocupar un espacio para el que nadie está preparado.
Y funciona sorprendentemente bien.

El cambio artístico. De «Hoy Me ha pasado algo muy bestia» a «Identidades Secretas»
El cambio más evidente es el apartado gráfico.
Julián López marcaba el tono del primer volumen con un dibujo muy narrativo y naturalista. Aquí entran Nacho Tenorio y Sergio Morfe (autores de, entre otros, de Unleash), y la sensación cambia bastante: texturas más marcadas, tramas que recuerdan al cómic noventero y un acabado (con extras a descubrir cuando lo tengas entre las manos) que evoca a las ediciones clásicas de superhéroes (sí, ese “rollo Fórum” que se nota en cuanto abres el tebeo).
No es mejor ni peor. Es distinto. Y curiosamente encaja con el planteamiento: la historia ya no es íntima, es más amplia y más “mitológica”, así que el estilo más marcado funciona bien.
Una adaptación que no es simplemente ilustrar una novela
Un detalle importante: esto no es una novela dibujada. Es una adaptación realizada por El Torres, probablemente, uno de los mejores guionistas del panorama del cómic español (y parte del extranjero).
El guion no se limita a trasladar el texto original, sino que está construido para cómic. El ritmo, la presentación de personajes y el uso de escenas cortas funcionan de forma muy natural en viñetas, incluso sin haber leído las novelas originales.
Y eso se nota: los personajes resultan cercanos, reconocibles y muy fáciles de seguir.

La historia editorial (y por qué este tomo es especial)
Parte del valor de Identidades Secretas está fuera de sus páginas.
Durante años el proyecto estuvo prácticamente parado. Hubo cambios de derechos, editoriales interesadas y una secuela que parecía no llegar nunca pese a estar dibujada desde hace tiempo. Finalmente ha sido rescatada y publicada, acompañada además de la reedición del primer volumen con una nueva imagen más acorde a esta segunda parte.
Por eso este tomo se siente casi como una recuperación: no es solo una secuela, es una continuación que muchos lectores dábamos por perdida.
Sensaciones finales
Identidades Secretas funciona muy bien como continuación. No intenta superar al primero ni repetirlo: amplía su mundo.
Los personajes son cercanos, el ritmo está muy medido y la lectura resulta muy fluida. No hace falta conocer las novelas y, aunque deja hilos abiertos para un tercer volumen (que Daniel Estorach debería estar escribiendo ya), la lectura es satisfactoria por sí misma.
Y aquí viene una reflexión inevitable: si esta misma obra hubiera llegado firmada por un guionista británico o estadounidense y publicada bajo un sello americano, probablemente estaríamos hablando de un pequeño fenómeno. Porque la historia es buena. Muy buena, pero, pese al éxito inicial del primer volumen y las novelas originales, volvemos a ese refrán tan español: Nadie es profeta en su tierra… y es una pena.

Conclusión
Identidades Secretas demuestra algo interesante: el atractivo del universo «Héroe Urbano» no era el poder del protagonista, sino la reacción de la gente a su existencia.
No es un cómic de superhéroes al uso. Es un cómic sobre lo que pasa cuando los superhéroes dejan de ser ficción dentro de su propio mundo.
Y después de leerlo, uno se queda con dos sensaciones claras: que la espera ha merecido la pena… y que ahora toca volver a esperar la tercera parte…¡ojalá la espera sea más corta! 😉
¿No conocías esta obra?
La historia empieza realmente en el primer volumen. Puedes ver aquí de qué trata y por qué conviene leerlo antes:
