Gwalarn: una fantasía oscura con personalidad y una trama «diferente»
Gwalarn, de Carlos Mercé (Migajas) y Vanesa Figal (Nebesta), me llamó la atención desde el primer momento por una razón muy concreta: el dibujo.
Fue una solicitud directa a Nuevo Nueve, porque creo firmemente que cuando esta editorial apuesta por una obra en concreto, suele haber algo diferente detrás.
Además, había otros factores importantes: está firmado por autores españoles y toca un género que me gusta bastante, como es la fantasía de espada y brujería.
Y en este caso… lo hay. Otra cosa es que funcione del todo.
La premisa de Gwalarn
La historia de Gwalarn sigue a una druida (Sirta) y una guerrera (Erola) que llegan a un pueblo aislado buscando refugio, montadas en una criatura bastante llamativa: su zorra-osa Zuri.
Lo que encuentran allí no es descanso, sino un lugar marcado por la tragedia: niños que murieron por una hambruna y cuyos espíritus siguen atrapados, incapaces de trascender al otro mundo.
A partir de ahí, el cómic mezcla lo sobrenatural con el pasado de las protagonistas, que también arrastran sus propios fantasmas.

Desarrollo de la obra
Aunque esperaba un cómic de aventuras, lo que me he encontrado en Gwalarn va por otro lado. La obra gira en torno al duelo, la culpa, la incapacidad de cerrar heridas y a cómo cada persona afronta la pérdida de forma diferente.
La idea es interesante, pero no siempre está bien explicada.
La propia sinopsis ya dejaba entrever que no iba a ser una historia especialmente clara, pero aun así me ha costado entrar en ella. Y no porque estemos ante un argumento complejo o especialmente profundo, sino porque la forma de contarlo no ayuda a que conectes con él.
Personajes
Pese a esas dificultades, las dos protagonistas funcionan como reflejo de dos formas de afrontar el dolor:
- La druida (druwyd en la obra), más marcada por la culpa
- La guerrera, con una actitud más contenida
Su relación tiene peso en la historia, pero en algunos momentos da la sensación de que está algo forzada.
No termina de fluir de forma natural dentro del conjunto o, al menos, yo no he sabido verla así.

Lo que hace diferente a Gwalarn
Aunque la historia no ha sido lo que esperaba, hay una idea interesante detrás de todo esto.
Los “fantasmas” no son solo literales. Funcionan como reflejo de situaciones muy reales: decisiones que arrastras durante años, cosas que hiciste (o no hiciste) y momentos que no se cierran del todo.
El cómic intenta jugar con ese concepto, pero se queda a medio camino. Tiene una base potente, pero no termina de rematarla.
Apartado visual
Aquí sí: lo mejor del cómic, sin discusión.
El trabajo de Carlos Mercé destaca especialmente en el diseño de personajes y escenarios, pero también en el uso del color, que va mucho más allá de lo estético.
A medida que avanza la historia, el color acompaña el tono emocional:
- Colores más naturales al inicio
- Tonos más oscuros en los momentos de tensión
- Cambios que refuerzan lo espiritual o lo emocional
Es un cómic que entra por los ojos… y que visualmente se disfruta mucho.

Contexto personal y realidad del medio
A estas alturas ya habrás visto que esperaba bastante más de lo que finalmente ofrece Gwalarn, pero hay algo más que creo importante comentar.
Este cómic me llamó por el dibujo, por la temática… y también porque está hecho por autores españoles. Y eso, queramos o no, siempre suma.
Me gusta pensar que desde De Fan a Fan puedo aportar mi pequeño grano de arena para dar visibilidad a obras que no tienen detrás grandes campañas.
Pero también hay una realidad que cada vez es más evidente.
Hoy en día se publica muchísimo. Demasiado.
Según datos recientes del sector editorial en España, casi la mitad de los libros publicados no venden ni un solo ejemplar al año, y aunque el dato tiene matices, lo cierto, es que hay una brutal producción que genera un ruido enorme, haciendo que muchas obras, incluso buenas, se pierdan por el camino.
Y claro, al final pasa lo inevitable: lees más, comparas más y te vuelves más exigente.
No sé si es que me he vuelto más tiquismiquis o simplemente que el nivel que espero de ciertas obras ha subido.
Pero en el caso de Gwalarn, por mucho que quiera apoyarlo… no ha terminado de satisfacerme.

Conclusión
Gwalarn es un cómic con personalidad, con una propuesta visual muy potente y con ideas interesantes detrás.
Pero como he dicho, en mi caso, no ha sido suficiente.
Me habría gustado disfrutarlo más, conectar más con la historia o quedarme con algo más que su apartado visual.
Aun así, sigo pensando que es importante dar oportunidades a este tipo de obras.
Porque en medio de un mercado saturado, donde muchas pasan desapercibidas, también es donde pueden aparecer propuestas que realmente merezcan la pena.
Y aunque esta no haya sido del todo para mí, seguramente sí lo sea para otros lectores.
Puedes adquirir Gwalarn en tu librería de confianza, en la web de Nuevo Nueve y en Amazon.

