Las películas con títulos musicales siempre sugieren algo al oído. Las hay repletas de temas preexistentes. Hay fascinantes melodías acompañadas por no menos fascinantes imágenes. Y hay hermosas historias que evocan delicadas y sutiles notas. De las primeras abundan los ejemplos, buenos y horripilantes. El Piano (Jane Campion, 1993) es paradigma de las segundas. Suite Francesa (Saul Dibb, 2104) es el alma de las terceras.
Suite Francesa debe leerse, verse y escucharse como si solo fuéramos sentidos: ojos para gastar cada plano, boca para devorar cada párrafo, oídos para amplificar los sonidos, nariz para oler la memoria, piel para tener los vellos de punta. Después, el silencio, la reflexión, el placer, y la tristeza melancólica de quien ya no podrá disfrutarla nunca más por primera vez.
Una historia de guerra donde está prohibida la paz. Donde el horror es aún más amargo por no ser material o físico, sino emocional y espiritual. El amor centro y periferia, por negación y afirmación. El dolor es el norte, el principal punto cardinal. Irène Némirowsky escribió como vivió. Sal Dibb extrajo el romanticismo. Rael Jones y Alexandre Desplat pusieron la guinda a un amargo pastel cuya amargura es, precisamente, la esencia de belleza.
Banner francés de la película «Suite Francesa»
Como ya ocurriera en Mi Semana Con Marilyn (Simon Curtis, 2011), Alexandre Desplat se limita a componer el tema principal, cuyo desarrollo dentro de la película quedó a cargo de Rael Jones. Desplat pone en el tema de Bruno la tristeza y nostalgia del soldado, la dulzura de la pasión, la contención del piano, la elegancia francesa y la seriedad alemana. Cuando Bruno toca el piano, el horror se desvanece. Como un Wladyslaw Szpilman enamorado. Todo desaparece alrededor para quedar solo un alemán cualquiera y una chica francesa. Sin bandos contrarios. Sin reminiscencias shakesperianas. La presencia y la ausencia de Bruno, su recuerdo, sus actos y sentimientos, son musicales. La actuación de Matthias Schoenaerts –que aprendió a tocar la pieza, aunque no sea él quien la interprete en pantalla-, también lo es.
Rael Jones, multifacético músico británico, más habitual en los créditos como editor musical, productor musical, orquestador, diseñador de sonido… (Los Miserables, 2012; Quantum of Solace, 2008; Under the skin, 2013), que como compositor; toma los adjetivos del tema de Desplat y los desarrolla de forma a la vez brutal y frágil.
Dibuja el miedo en termas como Threat of Occupation, The Germans Arrive. El monstruo de la guerra acercándose. Instalándose entre la inocencia y la expectación. La percusión, donde también introduce la propia marcha de los soldados, se mete como verdadera metralla en los tímpanos. Acelera el pulso y encrespa los nervios. Progresiva hasta notas ensordecedoras por el mismo silencio. El terror, la amenaza.
La tensión y el suspense en otros como They Come for Benoit, Enemies Forever o Running through Woods. Las intrigas de la guerra. Temas de estilo más minimalista, pero igual de amenazantes. Alemanes al acecho mientras nosotros permanecemos escondidos, hablando en susurros. Solo el tiempo y los latidos del corazón. Que salta a la vez de temor y de deleite.
Y, por supuesto, el amor. El romance entre el teniente Bruno von Falk y Lucille. Bruno´s Theme es el corazón que bombea temas como Green Shoots, Sunlit Kiss o Precious to Me. Las suaves notas del piano, acompañadas del dulce llanto de las cuerdas, atraen la única luz entre los humos de la guerra. Pero es una luz nebulosa a la que impiden brillar y, por ello, una luz triste e impotente. Conoce lo imposible y la soledad. Aun así, se niega a apagarse.
Y entre todo ello, Francia y Alemania, tal como fueron musicalmente en 1940: Muzik Muzik Muzik (Otto Stenzel Tanzorchester con Wilfried Sommer), Parlez-moi d’Amour (Lucien Boyer), Das Ist Berlín (Oskar Orquesta Joost con Heyn Quartet), De Temps En Temps (Josephine Baker) y Bel Ami (Rosita Serrano). Porque la música siempre sobrevive a la guerra.
Nominada a los World Soundtrack Awards (puedes dejar tu voto en el siguiente enlace: http://www.worldsoundtrackawards.com/en/awards), la música de Suite Francesa, como la película y, sobre todo, el libro, son de obligado cumplimiento, tanto como las normas que impone en ejército alemán a su llegada al pueblo francés.
Puedes encontrarla en: la edición de Sony Classical salió a la venta el pasado marzo.
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